COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Él es distinto al resto desde que pisa la cancha para jugar o entrenar y hace algo que no hacen los que corren y por eso hasta lo miran de reojo. Se arrastra, se arroja para la derecha, la izquierda  si hasta parece un frontón donde lo pelotean.

Juega en el fondo, bien pegado a la línea de gol, aquella que si él pifia queda la ingratitud a lo mejor de ser culpable de un error que nació en el mediocampo, en un cierre defensivo y todos le apuntarán porque no pudo hacer nada. TERMINÁ DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACÁ