Más que notable están siendo los días para la Unión de Rugby Austral que está teniendo una temporada ardua y de mucho progreso en estos primeros meses del año. El Torneo Preparación le dio carácter de apertura a la competencia, el cual puso a los diferentes equipos a rodar con las fechas de juego para las diferentes categorías, recordando que para ese evento se estableció iniciar con el cambio de categorías que se tendrá para el futuro.

En vista de emparejarse con todas la Uniones del país es que se decidió quitar la categoría M- 18 agregando dos más. De este modo actualmente las categorías quedarán con M-15, M-16, M- 17, M-19, Intermedia y Primera División. El torneo Preparación puso de manifiesto para lo que está cada Club en cuanto a trabajo de inferiores, lo que permitió el reordenamiento en varias instituciones en vista que el segundo fin de semana de abril comenzará el Torneo Apertura el cual servirá para clasificar a los Clubes a las diferentes zonas del Torneo Regional Patagónico.

El mismo modo se avanzó en la formación de nuevos árbitros ya que varios son los que respondieron al llamado de a la instrucción de reeferato. En ese marco todos los lunes se lleva a cabo el curso de la mano de Daniel Araque. En el mismo se los certifica con un diploma certificado por la Unión Argentina de Rugby. El gran déficit de árbitros llamó a enfocarse de lleno en este tema, y sobre todo porque también se los invitó a los diferentes entrenadores a presenciar varias charlas en donde se ponía de manifiesto los nuevos cambios con los que se contará en el reglamento para esta temporada, en donde el juego será más dinámico y llamativo hasta el pitido final.

PLAN DE DESARROLLO DEL JUGADOR 

El último lunes en las instalaciones del Club Deportivo Portugués se reunieron tanto entrenadores, como jugadores y padres de los diferentes elencos que componen la Unión de Rugby Austral, Calafate, Comodoro, Chenque y San Jorge, sumado a los foráneos Sarmiento Rugby Club y Alacranes de Pico Truncado, en vista de realizar una Clínica sobre el plan de desarrollo a largo plazo del jugador.

La nueva temática impulsada desde la Subcomisión de Rugby Infantil de la URA estuvo impartida por Ezequiel Guerreiro, Oficial Educador a nivel UAR. Lo más destacado fue el adentrar a todos los que rodean al jugador a entablar el orden de su formación, siempre partiendo desde la base que un jugador, en general, comienza con la práctica de la ovalada desde pequeño y atravesará para su pleno desarrollo seis etapas.

Una de las más importantes en donde se hizo hincapié entre los 49 oyentes que se acercaron en carácter de padres, colaboradores, entrenadores, coordinadores y Profesores de Educación Física fue el Nivel 1 de Especialización Progresiva, situación que se realiza a más temprana edad en el niño en donde el contacto es de uno a uno, ya sea con su par el compañero o el instructor.

Esta es una de las etapas más claves en el desarrollo del mismo, ya que de aquí se verá el futuro jugador. Si bien es una fase en donde lo lúdico conspira de gran forma, y el entrenador solo debe acompañar guiando, no se enfoca en cuestiones netamente técnicas es en esta etapa de la vida en donde el niño confecciona el pensamiento y el amor hacia la disciplina, por lo que el esparcimiento y la diversión toman un papel preponderante.

Por su parte las demás cinco etapas en las que se dividió el plan de crecimiento son Desarrollo, Participación, Preparación, Rendimiento y Reinversión. En la segunda de Desarrollo que va desde los 12 a 16 años (estimativamente), el niño es aquí cuando explora el aprendizaje del juego, por lo que se debe acompañarlo por su entorno para conocer del mismo. Mientras que en el denominado Participación, va de 15 a 18 años, aquí se focaliza a la práctica del juego en vista de alcanzar la meta como jugador, su entorno debe ser desafiante y motivador para el progreso.

Mientras que en la siguiente llamada de preparación se busca que llegue a su rendimiento pleno, ya conozca sus fortalezas y debilidades y pueda rendir en el puesto acorde para él, aquí debe haber facilidades por parte del entrenador para que el jugador madure por completo, ya que comenzaría desde los 18 a 21 años y en la penúltima etapa de Rendimiento, cuando tiene más de 20 años lograr que ese nivel pueda mantenerse o incluso mejorar en vista de tomar todas las herramientas posible que lo ayudaran llegar a la última fase, donde vuelca todo lo producido en esos años para aplicarlo a la enseñanza de los más jóvenes, mientras disfruta siendo un jugador.