Corría la década del 90 y desde la escuelita Municipal del Barrio aparecía un niño flaco, simpático y de mirada pícara, ese era Christian .

Como todos a esa edad prefería estar todo el día con la pelota y había que llamarlo desde la casa o buscarlo porque se la pasaba jugando con sus vecinitos y amigos.

Su padre don «Cacho», es hincha de Racing, sin embargo al pequeño zurdo le gustaba la “azul y oro” de Boca y el “Verde” de Laprida, equipo con el que soñaba jugar en Primera.

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