Mario Matthysse nació en Esperanza, Santa Fe, un 14 de agosto de 1957, pero su familia recién pudo anotarlo a los diez días por lo que en su Documento Nacional de Identidad figura que nació un  24. Recuerda de pequeño ver el programa de boxeo "Entre las sogas" junto a su padre, que le gustaba el deporte.

Sobre sus comienzos, el padre de la reconocida familia de boxeadores, rememoró: "cuando tenía 11 años iba a un almacén del barrio y de pasada había un muchacho que siempre miraba entrenar. Un día me metí a ver y le estaba pegando a la bolsa. Le decían "El Indio", y me preguntó si quería aprender y de ahí empecé a ir todos los días".

"Después me compré una bolsa y la colgué en un parral de la casa de mi viejo. La llené de arena y le daba. Terminaba todo lastimado. Ahí vinieron las vendas y luego los guantes con los que guanteaba con los chicos del barrio", agregó.

A los 13, Mario se peleó con su papá y se refugió en la casa de su abuela. De ahí conoció un hombre que por trabajo le ofreció un galponcito donde dormir y como vio que le gustaba el boxeo le fue comprando accesorios para que arme un mini gimnasio. Nunca le esquivo a trabajar e hizo de todo: ayudante de albañil, panadería, carnicería, hasta que llegó a un bar donde pasó de lavacopas a ocupar distintos puestos dentro del mismo.   Al asentarse laboralmente, pudo dedicarse más a los entrenamientos.

La historia de Mario Matthysse, el apellido del boxeo chubutense

"Yo practicaba nomás, pero un día fui a una pelea y hablé con el manager para ver si podía sumarme. Me entrenaba con Amilcar Brusa, Gordillo y Lemos. Pude conocer cuando volvía de consagrarse ante Nino Benvenuti. Trabajaba de 8 de la noche a 6 de la mañana, dormía hasta el mediodía y a las 15 agarraba el colectivo de Esperanza a Santa Fe para entrenar. Era una hora de viaje más o menos. Después volvía derecho a trabajar", contó Matthysse.

El ex boxeador debutó de manera amateur en enero de 1976 y  ganó por abandono al minuto de tercer round. Hizo 31 peleas seguidas ganadas, la número 32 perdió  y volvió a la victoria en  la 33. De ahí saltó al profesionalismo. Sobre esa etapa, rememoró: "debuté perdiendo. Hice 17 peleas en Santa Fe y un productor se quedó con mi licencia. Es por eso que desembarcó en Trelew. Venía a pelear con el "Zurdo” Sayago y para prepararme me vine 20 días antes. Entrenaba en el gimnasio municipal. No peleé con Sayago al final, sino fue de semi fondo de él. Parece que me vieron entrenar y no quisieron que enfrente el zurdo (risas)", afirmó.

Obtuvo una licencia nueva, pero se borró el record anterior. Con esta tiene un record de 38 ganadas ,13 perdidas y  7 empates.  Pudo pelear varias veces en Trelew y también estuvo seis meses viviendo en Chile. En Argentina enfrentó a los mejores de aquellos tiempos como  el "Mono" Juárez, Ramón Avendaño, "Puma" Arroyo o "Locomotora"  Castro.

Mientras desarrollaba su carrera boxística empezó a trabajar dentro de la Municipalidad de Trelew como instructor de box y terminó en el área de tránsito, donde finalmente se jubiló. Se retiró de la disciplina en 1989. En  1996 con la ayuda de Marios Das Neves y Marcelo Rey se hizo  cargo de hacer campeonatos barriales que se extendieron por otras localidades del Valle.  Ahí comenzaron Walter y Lucas.

"Siempre me dediqué al  box recreativo y me ha ido bien. Muchos años en el club Centenario. Me gusta trabajar con chicos de barrio, que por ahí cuesta disciplinarlos pero son buenos. Iba a hacerme cargo de un gimnasio en Punta Alta pero las cosas no salieron  por la pandemia. Salió esta chance en Comodoro y voy a probar suerte un tiempo. Ojalá me salgan más cosas así puedo quedarme", recordó.

Recayó en la ciudad de los vientos por Matías Torá, quien le pidió que le dé una mano. Está en la Unión Vecinal del Isidro Quiroga.  A su vez, da clases en el nuevo gimnasio del barrio los Tres Pinos "Strenght" GYM del referente local de Tae Kwon Do, Jonathan González.

La dinastía Matthysse

Mario tiene 10 hijos, pero los tres más grandes son reconocidos boxeadores y el más chiquito, Gastón, lleva el gen por el deporte. Los demás lo han practicado solo recreativamente. A su vez, su nieto Ezequiel sigue el legado y tras  una gran carrera amateur saltó al profesionalismo hace poco tiempo.  Nunca obligó a ninguno a ser boxeador pero siempre estuvo para guiarlos.

El primero que llevó el apellido a la elite del boxeo mundial fue Walter,  dueño de una pegada temible, que hizo que 25 de sus 26 victorias sean por la vía del knock out. Perdió sólo cinco combates y fue retador al título del mundo de Kermit Cintron.

La historia de Mario Matthysse, el apellido del boxeo chubutense

Sobre la llegada al deporte de su hijo mayor, Mario admitió: "Walter entrenaba conmigo por diversión. Un día me faltaba uno y le pregunté si quería pelear y ahí empezó.  Con él viví la elite del boxeo por primera vez impactaban las luces, la gente, las cosas nuevas. Tuvo una carrera explosiva, que me hubiese gustado que termine de otra manera", contó sobre la experiencia con "El terrible".

El nacido en Esperanza afirmó también que el ex campeón del mundo, Lucas Matthysse, comenzó de la misma manera. A los 12 años  se iba  con ellos para acompañarlos y arrancó en los juegos barriales para luego irse al CeNARD y realizar una gran carrera amateur.

"Cuando volvió lo entrené yo. Es un boxeador que aparte de pegar, boxea. Después de la carrera de él no hace falta hablar. Ahora disfruta lo que se ganó", dijo sobre "La máquina".

Con Soledad fue un poco distinto y si bien es natural el boxeo en la familia costó un poco más. Igualmente, por la relación de pareja que tiene ella con Mario Narváez hace mucho tiempo, fue el hermano del multicampeon Omar que  la entrenó. Hubo varios lapsos donde Mario la ayudó en la preparación. 

La historia de Mario Matthysse, el apellido del boxeo chubutense

"Cuando ella peleó  por título del mundo con la venezolana (Ogleidis Suarez) me tocó ayudar a  prepararla como también cuando volvió a coronarse con la rusa (Jelena Mrdjenovich). En otras ocasiones preferí no estar", admitió.

Sus otros hijos todos fueron al gimnasio. Una de sus hijas está por recibirse de abogada y el más chico,  Gastoncito, tiene gustos por el boxeo. Su padre no quiere que pelee pero estará seguramente ahí para guiarlo si así lo requiere. Los demás son: Jennifer, Verónica, Jeanete,  Gabriela, Abigail, Reyna  y Marito "Jr".

Además, el padre de la dinastía de boxeadores analizó el presente de su nieto Walter Ezequiel Jr. y dijo: "anda muy bien. Antes estaba mal dirigido para mi gusto. Tiene muchas condiciones y muy buena genética. Tiene buen boxeo pero lo mandan mal. No hay estrategia. Si los llevan bien, creo que va andar muy bien".

Sin dudas el apellido Matthysse quedará registrado en la historia del boxeo grande de Argentina y aún con capítulos por escribir. "Cuando yo entrenaba ellos corrían entre guantes y cuerdas. Tengo el orgullo de decir que mis hijos siguieron mis pasos y me superaron", finalizó el padre de la dinastía.