Tomás Conechny estuvo en la cresta de la ola desde los 13 años. La rompía en cada torneo que jugaba con la Comisión de Actividades Infantiles y rápidamente llamó la atención de Humberto Grondona en los selectivos argentinos. Jugó en la Sub 15, 17 y 20. Entrenaba lunes, miércoles y viernes en el predio de AFA y luego en San Lorenzo. Se probó en el Liverpool y una reconocida revista inglesa lo catalogó como uno de los mejores 50 juveniles del mundo”.

Cuando parecía que el crack estaba por explotar, tras tener la 10 y ser el capitán de Argentina en la  Sub 20, su carrera comenzó a estancarse. Estuvo en la MLS con el Portland, donde tuvo poca regularidad en el equipo principal, luego pasó por Maldonado de Uruguay y tras seis meses en este equipo llegó a Almagro, en la Primera Nacional, donde pudo resurgir futbolísticamente y encontrar la felicidad por jugar a la pelota. TERMINA DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACA

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