(Pasta de Campeón - por Franco  Córdoba)

Gimnasia y Esgrima ya es finalista y definirá el Súper 20 ante Instituto Central Córdoba el sábado desde las 11 de la mañana en el Ángel Sandrín, pero antes de este duelo, la “Magia Verde” ya ganó su trofeo y muestra de ello no es con un titulo, sino con la resultante de un plan de trabajo diario, pero aquellos que no se pueden medir, sino que son más profundos y se "palman" con los sentidos.

En “Física” el boletín indica "satisfactorio"

Qué se le puede pedir a un equipo normalmente que desde que juega en debut en Súper 20 frente a Hispano Americano, no volvió a tener plantel completo. Pues con la baja de Ayan Carvalho, le siguieron la de Diego Romero, Sebastián Vega y algunas molestias para Roberto Acuña, entre algunos, que regresaron al sur.

En medio de la primera fase llegaron a jugar con 8 basquetbolistas y sin embargo lucharon hasta el final, como ante Platense como visitante -en la segunda fase, donde sin el base Facundo Vázquez –esguince en su tobillo izquierdo- el “Verde” luchó y se coló en el Final 8.

El factor físico volvió a ser fundamental en el conjunto con mayores como Diego Romero -39 años- mostró que la labor de Claudio Pessolano al frente de la preparación en pretemporada y en el comienzo de la temporada dio sus frutos, pero que además fue clave sin dudarlo.

Porque si a los cuestionamientos de muchos con el físico del "Negro" -capitán y símbolo en la pasada temporada- y que muchos miraban de reojo a la hora de su firma por considerarlo "ex" basquetbolista, en esta campaña volvió a ser aquel jugador que puede disputar 25 minutos, pero al que le puede dar casi 40, en una eventual emergencias. En ese sentido, el misionero a pesar de pisar los 40 años sigue con hambre de gloria, la de siempre, con un sabor especial por vestir esa "77" del equipo del cual es hincha y en silencio entrena y se recupera para estar a la par de los jóvenes no sólo del plantel, sino de la competencia durísima y con partidos casi a diarios.

Junto a “Villa”, el “profe”, los jugadores, otro de los puntos altos en este boletín de “física” se encuentra el Departamento Médico del equipo, con los kinesiólogos –encabezados por Fernando De Brito y Juan Manuel Hernández, junto a Jesús Rodríguez en Buenos Aires o en Córdoba, que casi milagrosamente rehabilitaron y continúan haciéndolo durante el certamen.

El trabajo puesto al servicio en las recuperaciones de cada uno de los jugadores, en articulación con el preparador físico, es un punto más a tener en cuenta en este rubro al momento de entender porqué Gimnasia es finalista.

La posibilidad de Facundo  Vázquez para sumar minutos ante La Unión de Formosa, cuando nadie tenía en los planes que el conductor porteño estuviera disponible, fue el reflejo del trabajo realizado.

Un satisfactorio en Física, que lleva a pensar en qué a pesar del roce, los golpes, las lesiones y el cansancio, el plantel siente la “la mano” de una parte importante en la cadena de trabajo y que este se sobrepone con garra, actitud y hambre ante escenarios duros y complejos.

En “Química” aprobado con honores

En tiempos donde se analizan discursos, frases y gestos corporales por parte de interlocutores con los protagonistas, este Gimnasia de Comodoro sabe que la unión de un grupo es difícil pero el "Verde2 siempre apuesta a esta faceta, con una idea marcada propia de un proyecto que la dirigencia pregonó y respaldó con Villagrán en su cargo, el cual batirá un nuevo récord el próximo 5 de noviembre, al ser el entrenador con más campañas seguidas en total en el banco del "mens-sana".

Diego Romero que le dedicó el pase a la final a Ayan Carvalho, quien se encuentra recuperándose en Comodoro Rivadavia de su lesión, no es otra cosa que el liderazgo de un capitán que ejecuta y da el ejemplo, pero que también cobija con su experiencia a los "nuevos".

El abrazo contendor de Villagrán a Pessolano tras la victoria ante Quimsa de Santiago del Estero, con llanto incluido del afincado en Pico Truncado, son muestras de afecto como las propia de Sebastián Vega, del resto de jugadores, del staff técnico y solo marcan una línea de trabajo difícil de poder ejecutar, aún más en el comienzo de una temporada.

"Ganamos y lo abracé muy fuerte a Martín Villagrán porque es mi hermano de la vida. Por él volví al equipo. Uno cede mucho para esto y yo perdí a mi papá, extraño a mi madre, mi hija y se juntó todo”, así declaraba Pessolano en diálogo con RadioCamioneros, tras el duelo de cuartos de final.

Los hechos puertas adentro, los mensajes a tiempo fueron integrando una serie de elementos que hacen que el equipo de Comodoro Rivadavia amalgame un conjunto, una idea, un estilo con marca registrada.

Incluso para situaciones familiares que se suman al caso del "profe", donde este pase a la final y el ir sobrepasando instancias dan esas bocanadas de aires y la alegría del deber cumplido, aunque ahora un peldaño más los acerca a la gloria, a poder sumarle una estrella al equipo.

El "Mens-sana" es un plantel joven y nuevo, con pocos “veteranos” y con mucho por demostrar, así salió bien parado ante las bajas, las lesiones, los imprevistos de algunos integrantes y ante también exorbitantes presupuestos.

Muchas veces con dos o tres lesionados Gimnasia -hasta la llegada de Marcus Elliot- el plantel se plantó de igual a igual a los rivales con armas que son abstractas, pero efectivas y certeras,  a la hora de “batallar” frente a rivales de valía y de equipos con billeteras de gran alcance a la hora de contratar jugadores.

En la primera fase pudo sostenerse con Franco Ferraría y la gran aparición de Ramiro Stehli, juvenil que arribó desde el Torneo Federal y mostró su sangre fría en definición desde libres ante Ferro en Caballito, como a la hora de lanzar desde el perímetro, pero también con la “sorpresa” de Agustín Barreiro en los tableros y sus dobles-dobles.

Luego del arribo de Marcus Elliott, el “Verde” amplió en su rotación y el norteamericano encontró sus mejores tiros, asistencias y soluciones en ataque como en defensa, y quedó demostrado en el duelo ante La Unión, tras un comienzo tímido ante Quimsa.

La resultante en el éxito y en la derrota, es el compromiso, que como ejemplo de ello en la última temporada un jugador del plantel disputó con dolores muy fuertes en una de sus piernas, en los encuentros para el “Verde” antes de ser intervenido. Y que el propio Villagrán acompañó a este basquetbolista para su cirugía… si eso no es fruto de una unión grupal….

El sábado Gimnasia juega una nueva final ante Instituto, pero el equipo comodorense ya ganó puertas adentro y muestra de ello no es con un título, sino con la resultante de un plan de trabajo, que encabeza Villagrán pero que sostienen jugadores, asistentes, cuerpo médico, dirigencia y una ciudad entera que los apoya y que además del Súper 20 ya sueña con el regreso al Socios Fundadores del 5 de noviembre.

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