Un pase mágico de Rodrigo De Paul dejó a Ángel Di María en una excelente zona. El jugador del PSG, inclinado sobre la zona derecha, controló la pelota y definió por arriba de Ederson para poner el 1 a 0. Fue un golazo, pura categoría: la asistencia resultó perfecta y la resolución, aún mejor. Fue el primer paso de una final histórica, que fue para Argentina.

El tanto de Di María rápidamente recordó al de la final de los Juegos Olímpicos 2008 en Pekín, cuando Argentina se impuso 1 a 0 ante Nigeria y se quedó con la medalla de oro. Aunque existen diferencias claras (una jugada llega por la izquierda y la otra por la derecha, un pase es por alto y el otro por bajo), en los dos tantos la definición de Di María fue excelente. Y las dos fueron por arriba del arquero rival.

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