El joven de 25 años está de paso por la Patagonia y como no podía ser de otra forma se entrena en el GFC antes de encarar este nuevo desafío en su vida, que en marzo lo tendrá capacitándose en Estados Unidos.

"Cuando vuelvo a Comodoro siempre vengo donde Dario (Achaval). En 2020 entrené clases particulares y  principio de este año estuve con el equipo de competición y eso medio dio mucha resistencia  fisica y aire aeróbico, que es distinto al Jiu Jitsu. Es mi segunda casa acá", comentó Francisco.

Sobre su pasión por los deportes de contacto y sus comienzos en los mismos, Pis Diez contó: "inicié con Achaval en el "Body Gym" de la avenida Roca a los 16 años y a partir de ahi nunca me separé de Darío ni de las artes marciales. Recorrimos varios gimnasios hasta que se estableció acá en el Gym Fight Club.  Después  me fui a estudiar a Buenos Aires y seguí entrenando, pero por una lesion en un nudillo tuve que parar un año. Luego retomé y peleé en un evento de Nicolás "Picante" Ryske, donde gané por puntos".

"Encuentro al Jiu Jitsu por accidente. Voy a una clase de kickboxing y al llegar me había equivocado de horarios. Me preguntaron si quería probar y como tenía que hacer tiempo, dije que sí. Me enamoré del deporte. Además,   conocí a mi actual profesor y amigo Luis Luengo de la escuela Sukata.  Me gustó tanto que dejé el kick y me dediqué sólo al Jiu Jitsu. Entrenaba 6 veces a la semana. A los dos meses de arrancar, estaba compitiendo mi primer Oper Argentino, que es uno de los torneos más importantes del país", agregó.

En 2019 tuvo que alejarse un poco de la competencia. Ya recibido de contador en la UCEMA, trabajaba y había comenzado una Maestría. Si bien entreno duro para poder estar al 100% y participar en los torneos, sus objetivos personales estaban en otra cosa y su cabeza también lo estaba. Las luchas de Jiu Jitsu son muy demandantes.  Varían dependiendo el cinturón y para ganar un torneo hay que luchar varias veces en el mismo día. Los de graduación más alta, tienen pleitos que pueden durar una hora y media.

 

 

"Mi amigo Luis Luengo, que es una gran persona, siempre estuvo ahí para apoyarme. En 2020, con los problemas de la pandemia, armamos un Tatami y pude entrenar bastante. Por las noches hacíamos clases grupales igual. Me sirvió mucho para volver a agarrar ritmo de competencia", expresó el artista marcial sobre su vuelta a punto.

Su espíritu inquieto ya lo llevó a una experiencia en el exterior donde se dio el gusto de competir y representar a la Argentina de la mejor forma con una victoria. 

"A Tailandia fui a conocer la cultura. Fuimos a ver un evento y estaban promocionando peleas amateurs de kickboxing. Mi amigo me preguntó si me animaba y fuimos para adelante.  Averiguamos, me anoté  y al otro día nos subimos al ring.  Gané en el segundo round por knock out con un high kick", rememoró de su visita a la tierra del Muay Thay. 

"Yiyo", en unas semanas encarará viaje hacia San Diego, California. Allí se encuentran  los grandes centros de entrenamiento de elite de la disciplina, que  muchos son de  brasileros que se radicaron allá en busca de un mayor estabilidad económica y por el gran mercado interno grande.

"Me voy 3 meses. Mi idea es entrenar lo máximo posible. Están los campeones del mundo y de  UFC. Las mejores academias de MMA y de Kick. Quiero tratar de absorber todo y si es necesario derribar las estructuras que tengo en el Jiu Jitsu y abrirme a nuevos sistemas. Mi objetivo es seguir compitiendo en Jiu Jitsu. Las artes marciales son parte de mi vida. Voy a seguir con esto toda la vida.  Mi profesor tiene 48 años y lucha a la par mía", sentenció Pis Diez.