El 17 de febrero de 1999, en el Socios ingresaba un joven morocho, alto, con cara de serio para jugar ante Estudiantes de Olavarría. Era el comienzo de la historia de idilio entre Diego Leonardo Romero y la camiseta de Gimnasia y Esgrima.

El interno nacido en la localidad misionera de Bernardo de Irigoyen por propia conducta y trabajo vio cristalizado el deseo de jugar en el club al que llegó por invitación de su gran amigo y hoy entrenador Leonardo Martín Villagrán, luego de encontrarse en una canchita de la zona de la Loma. TERMINA DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACA