Hace unas semanas, Claudio Cabrera, referente de los deportes de contacto, fue dado de alta luego de atravesar un momento complicado de salud. El luchador comodorense se fue a los 6 años de la ciudad, pasó por Córdoba y luego se instaló en Buenos Aires por un largo tiempo. Volvió a Comodoro en 2004  con  mucha experiencia en el Full-Contact y comenzó a entrenar en la escuela de Paulo Torres y Darío Achaval cuando el kick boxing no era muy practicado en la ciudad.

"Mis comienzos fueron como el de muchos chicos en esa época. Pasé por un gimnasio mirando  y me invitaron a entrenar. Arranqué en el Instiuto Wallas del Maestro Carlos Gimenez, que es un segundo padre para mí porque más allá del deporte, me enseñó mucho sobre la vida.  Iba lunes, miércoles y  viernes a practicar. Los sábados hacíamos sparring y volvía llorando con la boca rota a mi casa (risas)", recordó "El Dengue" en diálogo con Pasta de Campeón.

Los primeros tiempos no fueron fáciles para Claudio, ya que su familia era humilde y hacían mucho sacrificio para que él pudiera practicar deporte. En estas disciplinas es muy común que todos los fines de semana haya competencias en diferentes puntos del conurbano bonaerense o en el interior del país. La escuela Wallas decía siempre presente. Sobre esos comienzos, Cabrera comentó: "peleábamos literalmente  en cualquier lado. Donde sea.  A veces se armaba un tatami al aire libre y estábamos  capaz sábado y domingo peleando dos, tres o cuatro veces al día. Recién de adolescente pude rendir graduación porque antes mis viejos no tenían la plata para pagar", recordó.

 

 

Logró superarse hasta convertirse en V Dan de Full- Contact. "Eso me permitió estar en muchos eventos internacionales, los mejores de Argentina y tuve el placer de representar a la selección nacional. Muchas experiencias y personas hermosas conocí con el deporte", acotó.

"EL HELICOPTERO"

Ya mayor de edad, en uno de los torneos más importantes de Argentina de aquel momento, sorprendió a propios y extraños con una hazaña para el recuerdo. El único que confió antes de la batalla en él, fue su maestro Carlos Gímenez. "Había un torneo grande en el microestadio de Lanús. A mi rival no le permitieron pelear y me quedé sin el combate. Veníamos entrenando muy fuerte. Mi Maestro fue a hablar con la organización para pedir que pelee. Le dijeron que el único disponible era el campeón Argentino de Light Contact y el les dijo que me anotaba. Le explicaron que era peligroso porque era un "avión" tirando golpes. Él confiaba en mí como nadie y les respondió: el mío es un helicóptero", rememoró Cabrera.

 

 

A continuación, entre risas, se explayó de cómo finalizó esa  experiencia: " No me había avisado que era el campeón. Me di cuenta en la presentación del locutor y cuando llegó con todos los sponsors. Carlos me abrazó y me dijo vamos a pelear. Yo reculaba en vez de ir para adelante. Estaba el título en juego y era a cinco rounds. El primer round cobré. Cuando voy al rincón le dije que pegaba fuerte y me contestó que el segundo era mío. En ese se lo empaté y en el tercero nos dimos con todo. En el comienzo del cuarto me paré para salir y mi rival no salió. Fui el primer campeón argentino de la escuela. No me olvido más. Me arrodillé y me largué a llorar. Fui por un trofeo y me traje un título"    

También, "El Dengue" tuvo la posibilidad de lucirse por la pantalla de TyC Sports y ganarse ese apodo de la mano del histórico relator de boxeo, Osvaldo Principi.  "Esa pelea fue a los meses de haber rendido para IV Dan con "Acero" Cali. Él fue promotor de ese evento y me invitó a la velada. Nosotros peleábamos por unos guantes o un pantalón corto y de repente estaba por la televisión.  Era la revancha con un rival al que le había ganado y después de la pelea me había dicho cosas que no me gustaron. Había quedado dolido. Mi rincón me dijo que salga tranquilo en el primer round a estudiarlo, pero era tanta la adrenalina que tenía que no me pude lucir y lo knockié en el primer round. Me acuerdo que estaba relatando Principi y fue él quien me bautizó Dengue".

 

 

A su vez, el padre de los kickboxers Daniel y Adrían , fue uno de los peleadores pioneros del "Club de la pelea" , que creó en el 2001  el multicampeón Cristian "Serpiente" Bosch. Cuando al más grande de los hermanos Cabrera, "Diablillo", viaja a competir a Buenos Aires son muchos de los actuales destacados del país que se acercan a "El Dengue" para saludarlo porque lo iban  a ver pelear.

El destino hizo que vuelva  a Comodoro a  finales del 2004 en busca de trabajo. En lo deportivo, muchos le cerraron las puertas  y pocos le dieron una mano. Luego de algunos idas y vueltas en algunos gimnasios, en 2005 conoció a  Darío Achaval y  Paulo Torres. Comenzó a entrenar con ellos  y años más tarde empezó el sueño de su propio gimnasio. Actualmente "Warriors" es una marca registrada del kickboxing local con sedes distribuidas en distintos puntos de la ciudad. La "descendencia guerrera" está en la sangre Cabrera y sus cuatro hijos (tres varones y una mujer) practican la disciplina. Para eso, también fue importante su mujer que pese a sufrir en las peleas de los mayores, es un apoyo fundamental para  "Papu".