Cuando Carlos Santana peleó en Comodoro Rivadavia en marzo, frente a Leonardo Fabio Amitrano, pudo probar su mano luego de una intervención quirúrgica pero jamás pensó que esa sería su última pelea en el campo rentado.

A los 25 años, el púgil que tiene en su rincón a Carlos Mansilla, se vio obligado a buscar otros horizontes para llevar el sustento a su casa. Por la mañana trabaja en la Municipalidad de Comodoro Rivadavia y mientras sueña con el pase a planta permanente, por la tarde lejos de volver a casa se pone el mameluco y va a un taller mecánico donde le están enseñando algunas cosas para sumar unos pesos.

"La pandemia la vamos llevando como podemos, gracias a Dios tenemos trabajo en la Municipalidad y a la tarde haciendo changas en un taller mecánico donde comencé hace un mes y estoy aprendiendo", le contó a El Patagónico. TERMINA DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACA