Eduardo Oderigo trabajó durante 15 años en Tribunales, juzgando en lo penal y viendo de cerca cómo los presos ingresaban a los penales y las problemáticas familiares que arrastraban. Tras abandonar su trabajo, y de manera circunstancial, conoció una cárcel en profundidad. Ese día surgió la idea de enseñarles a jugar al rugby a los internos y comenzó el proyecto: Los Espartanos.

Desde 2009 ya han pasado más de 550 personas privadas de su libertad y se ha implementado el rugby en unidades penitenciarias de Dolores y Campana (Buenos Aires), La Pampa, Salta, Jujuy, Tucumán, Neuquén, Mendoza y en la Alcaidía de Comodoro también se está practicando el deporte desde hace un mes.

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