COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – A Mara Márquez la obra que más le gustó personificar fue “El nombre”, un monólogo de Griselda Cambaro que habla sobre la identidad y la desgarradora historia de una mujer que internaliza el abandono. Esa obra en parte define a esta crítica y combativa pediatra de Comodoro que combina su amor por lo niños con su pasión por la actuación.

Este viernes Mara junto a María Elena Bohme y Luciana Lago presentará en el Centro Cultural de Rada Tilly “Las Flores Contadas”, obra de Sandra Frazen, que en esta ocasión es dirigida por Mirtha Valencia y Pedro Rocco. Previo a lo que será la función, la pediatra y actriz, que hasta poco tiempo fue la jefa del Servicio de Pediatría, dialogó con ADNSUR y contó cómo fue que se sumergió en el mundo de las tablas. “Empecé hace más de 12 años con la necesidad de jugar, hacer algo no relacionado a la profesión y que siempre me había gustado. La primera que empezó a incursionar fue mi hija más chica que se animó a participar, y bueno en ese momento me anime y acá estamos”, comenzó contado.   

LO IMPORTANTE ES EL MENSAJE 

La primera obra en la que participó Mara fue “La que sigue”, de Griselda Gambaro. Desde entonces ha presentado varias funciones; principalmente monólogos que le permiten combinar sus dos pasiones. Es que, como cuenta, hacer consultorio y ensayar teatro no es algo sencillo al momento de pensar en horarios. “Por mi trabajo siempre me falta tiempo para reunirme, tengo que salir corriendo del consultorio; siempre se me dificultó con eso, pero hace un tiempo hice una obra de dos personajes con una compañera, que es nuestra actual directora Mirtha Valencia, y ahora es la primera vez que hago una obra que son tres personajes, una obra larga digamos”, resumió.

Según contó, lo que le atrapa de una obra es el mensaje que deja, tal como sucedió con “El nombre”. “Me gusta que transmita algo, que no sea una obra pasatista que todos nos riamos que el homosexual es homosexual, la mamá mala es la mamá mala, sino salir fuera de los estereotipos, que te transmita algo, que vos te quedes pensando por más que sea algo distinto a la persona que tenías al lado, pero que te motive y que sea una obra que te cautive a vos como actor”, indicó.

Por esa razón, ésa es su obra preferida. La misma habla de identidad a través de una mujer, trabajadora de hogar que a medida que cambia de trabajo le van cambiando el nombre, y que termina sola en un lugar contando su desgarradora historia, que ella tiene internalizada. “Habla de varios abandonos porque las casas donde ella trabajó por más ricos que eran, por más pobres que eran, todos atravesaron una historia de abandono”, resume Mara al recordar ese guión.   

En “Las Flores Contadas”, la obra cuenta la historia de dos mujeres solteronas que viven con su sobrina en un pueblo muy lejano, donde no queda casi nada. “Es una vida chata, aburrida” - adelanta la actriz - donde cada año las protagonistas esperan la llegada de carnaval para el arribo de los músicos con la esperanza de que se enamoren y alguno de ellos se la lleve del pueblo.

EL TEATRO Y SU HIJA

Cuando habla a Mara se le nota su pasión por el teatro. Asegura que a su familia no le costó acomodarse a su actividad, ya que estaban acostumbrados a una “mamá de guardia que no duerme en la casa”.  Sin embargo, admite que pese a su amor por la actividad fue difícil para ella aceptar que su hija, aquella niña que la terminó arrimando a las tablas, elija dedicar su vida a la actuación.  Es que como ella dice era “una mamá que quería ver libretas universitarias”; sin embargo, con el tiempo pudo entenderlo. 

“Yo tengo una formación donde me dieron notas, que tenía una libreta universitaria, así que cuando ella viene y me cuenta esto, yo dije: ‘no, yo necesitó que vayas a un lugar donde vos me muestres una libreta con notas porque te tocó está mamá. Por ahí si hubiera sido al revés, te hubiera tocado una mamá que no estudió, que nunca tuvo notas, te hubiera dicho qué te vas a meter a una facultad. Así que ella se metió al Instituto Universitario Nacional de Arte, a hacer dirección de teatro, hizo dos años y después terminó con Agustín Alezzo, que es un director importante”, recordó. 

Mientras habla Mara recuerda un momento cumbre que simboliza el vínculo entre ella, el teatro y su hija. “Alezzo la nombró para que fuera suplente de la obra que él hacía. Ahí se enfermó la actriz y cuando me escribió para contarme yo viaje a Buenos Aires como si viajara cuando otro recibe su título universitario, porque entendí que para mi hija ese era el logro, como para otro era recibir el título, así que eso fue muy emocionante, porque viaje para verla actuar en su primera obra”, dice con brillo en los ojos. 

Este viernes a las 21:00 horas Márquez presentará la tercera función de “Las Flores Contadas”. Seguramente habrá padres de pacientes, y quizás hasta algún niño en la función. Para ella será el desafío de volver a convertirse y jugar, algo que se permite desde hace más de 12 años, cuando siguiendo a su hija encontró un hobby y una pasión.