CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - Estado de soledad, depresión, tristeza y melancolía, son todos los sentimientos que abordan e inundan a Guido Süller en este momento. Es por eso, que el actor decidió repartir sus días entre Buenos Aires y Ushuaia. 

La mitad del mes la pasa a 80 km de Buenos Aires, y la otra mitad en el fin del mundo, intentando desechar todos los malos pensamientos que le llegan a la cabeza. Su mayor depresión ocurrió luego de la pérdida de su madre, Nélida, quien falleció el 31 de julio a los 90 años.

Relatando sus complicados días, Guido Süller habló con Clarín y le confesó cómo atraviesa este duro momento y por qué decidió mantenerse alejado de las pantallas: “Anímicamente no estoy en condiciones de reaparecer en la tele. La gente, más allá de que se emociona con mis dolores, lo que más rescata es que se divierte conmigo. Son 20 años de mediático, de entretenedor, bah… Es muy despectiva la palabra mediático acá en la Argentina. Te encasillan, el mediático es para hacer quilombos. ¿Por qué me tienen que decir así? Yo soy más que eso”. 

Süller es arquitecto, comisario de a bordo y estudió durante muchos años actuación. Es por eso, que considera que está capacitado para conducir un programa de televisión o ser algo más que un simple “mediático”: “Los productores tienen miedo de ofrecerme trabajo por miedo a que sea un quilombero. Y ahora, además, estoy transitado este dolor. Yo no tengo hijos. Mi familia eran mis padres. Pasaron 3 meses desde la muerte de mi mamá. Y no estoy bien. Me he planteado desaparecer, no volver más”. 

Además, confesó que mantiene un ritual doloroso que lo hace sentirse unido a su madre, pero que no le permite transitar de la mejor manera el duelo: “Mis aguas internas están perturbadas. Todas las mañanas riego las últimas macetitas que mi mamá había comprado. Tengo todavía colgada una blusa de mi mamá y un saquito, le siento el olor, la abrazo… Todo eso me afecta mucho. Y no me siento en condiciones de volver a la tele. Hace poquito no me podía levantar de la cama”.

Su vida en Ushuaia es tranquila y en Buenos Aires consiguió trabajo. De a poco, Guido Süller se las ingenia para intentar olvidarse de los problemas y continuar con su vida de la mejor manera: “Tengo un grupo de amigos y amigas con el que salgo, y después estoy en casa. En Buenos Aires sigo trabajando de arquitecto, ahora estoy trabajando en una casa. Eso hace que tenga fuerzas para levantarme de la cama. La casa es para vender, pero si no la vendo me la quedo. Para sentirte vivo tenés que tener proyectos, sueños e ilusiones. Y eso intento”. 

Sin embargo, también reveló que no tiene trato con ninguno de sus hermanos porque los considera “interesados”: “No se portaron bien con mi mamá. Son interesados, están desesperados por vender la casa. Todo lo que les importa es la parte económica”.

Pero reflexivo, Guido Süller explicó cómo lleva el paso del tiempo, luego de ver que su madre falleció sin tener ninguna enfermedad: “Me gusta estar bien físicamente, parecer lindo, parecer ser joven. Pero no me cuido en extremo. Como normalmente y soy fiaca con el deporte. Al cajón no quiero llegar intacto, quiero llegar hecho mierda. Eso significa que viviste”.