REINO UNIDO (ADNSUR) - Ante una multitud respetuosa, quienes cumplieron con todas las reglas de distanciamiento social, el concierto se llevó a cabo de principio a fin sin problemas de ningún tipo. Pero lamentablemente, los organizadores del evento declararon que el espectáculo “no fue un éxito” tanto para ellos como para la industria de la música en vivo. 

Desde el día que empezó la cuarentena, organizadores de eventos alrededor del mundo han buscado por todos lados formas y estrategias para regresar con los shows y reactivar la industria. Se han escuchado noticias desde trajes especiales para conciertos hasta shows en formato de autocine. También se han realizado experimentos para regresar a los conciertos: Wayne Coyne de los Flaming Lips encerró a todo su público en burbujas gigantes para distanciarlos.

Se vio de todo pero lo único que se acercó a lo que antes era la música en vivo, es el distanciamiento físico vendiendo menos entradas y separando a la audiencia. El problema es que no es negocio. Prácticamente es mejor para la industria no regresar, a regresar así. Esto se pudo constatar en el show de Frank Turner en el Clapham Grand de Londres.

Como parte de un programa piloto respaldado por el gobierno, sólo 200 personas asistieron al lugar con capacidad para 1.250 personas y todos siguieron las pautas de seguridad: controles de temperatura, uso obligatorio de cubrebocas, desinfectar el foro, rutas de flujo unidireccionales, uso restringido del baño y algunas más. Pese a todo, el evento no recaudó lo suficiente para cubrir los costos operativos del lugar, y eso fue incluso antes de que se dedujera la tarifa del artista.

El primer concierto con distanciamiento social en Inglaterra no tuvo éxito

Tal como destacó la BBC, si bien el concierto fue una prueba piloto apoyada financieramente por el gobierno británico, simplemente no es posible pretender que haya ganancias con menos del 10% del boletaje vendido y con asistentes que aún no sienten la comodidad de consumir como lo hacen en un ambiente de fiesta.

El gerente del foro Clapham Grand, Ally Wolf, dijo que si bien Turner se armó un gran set, el piloto en sí mismo “no es un modelo financiero en el que la industria pueda confiar remotamente para llegar a ser sostenible”. Lo que podría dañar legítimamente lugares más pequeños debido a la pérdida de ingresos. “No puede ser el futuro de la música en vivo”, agregó Wolf. 

Por otro lado, Turner dijo que toda la experiencia se sintió como una “noche extraña y emocional”. Dijo que este concierto fue un buen ejemplo de cómo los artistas y la audiencia pueden “cumplir con éxito las restricciones planteadas por el gobierno”. Sin embargo, lo hizo sabiendo que había una posibilidad de “esta configuración específica (no) funcionaría”.

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“Este no es el comienzo de una serie de espectáculos como este, que lleve a la bancarrota a todos los involucrados”, escribió Turner en un comunicado. “Pero fue, como digo, un gesto de cooperación, un intento de sentir la situación con el objetivo de dar pasos en una mejor dirección”.

Una fanática respondió las palabras de Turner diciendo: “Si. La música en vivo realmente importa. También es importante para la audiencia. Todos los que piensan que es solo entretenimiento no tienen ni idea. Te hace sentir vivo, puede sanar, te hace amigo de extraños, te da alegría y tienes muchos recuerdos durante mucho tiempo. Que haya una vacuna pronto”.

El concierto de Turner y el programa piloto fueron en su conjunto en éxito para el artista y los pocos fans pero un fracaso para la industria. Ahora será interesante ver qué cambios de restricción de distanciamiento social realizará el gobierno británico después de estas pruebas iniciales. Tal vez aumentar la capacidad de asistencia, tal vez otra solución.