CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - A 39 años de la Guerra de Malvinas, el actor Carlos Belloso pasó por el programa Intratables y recordó su experiencia en el conflicto como parte del Grupo de Artillería 11, el reclamo para que el Estado los considere oficialmente como veteranos y el estrés que lo persigue cada 2 de abril. 

"El conflicto se declaró el 2 de abril y yo cumplía los 18 el 5 de ese mes. Soy ese que el casco le tapa los ojos y yo agarro los proyectiles", describió ante una imagen que acompañaba su relato, en el que se veía a un grupo de soldados.

“Nos habíamos preparado para la guerra con dos meses de entrenamiento de artillería. Mi viejo me decía que en la colimba iba a conocer amigos, pero me hicieron trabajar como loco. Manejé un cañón que cuando mi viejo hizo la colimba era nuevo", destacó.

“Con 18 años es algo raro ir a la guerra. Se junta con una euforia, una cosa nueva y al mismo tiempo la familia que preocupa. A mí me pasó algo raro cuando se generó el conflicto”, señaló. Y dio algunos detalles...

“En paralelo a los cañones antiaéreos que manejábamos, teníamos instrucción de infantería en el polígono. Antes del 2 de abril le tirábamos a la bandera chilena en el blanco. Inmediatamente después del 2 de abril, pusieron la bandera inglesa”, reflexionó sobre el cambio de enemigo repentino.

LA REACCIÓN DE SU FAMILIA 

Belloso se alistó primero en Comandante Piedrabuena y luego fue movilizado para la defensa del aeropuerto de Río Gallegos. “Mi familia se enteró un mes después que estaba adentro, porque las cartas llegaban, no llegaban, a veces venían tachadas... estábamos en una dictadura”, recordó.

Además, destacó un conmovedor recuerdo de su madre: “Me escribía poemas a mí y a la patria. Algunos los recibía en Río Gallegos y después vi el cuaderno de todo lo que escribió. Se llamaba Loas al Sur, eran muy sentidos, una su manera de expresarse”, relató el actor.

Entonces en el piso debatieron si era más fuerte el sentir patriótico que la posible pérdida de un hijo. “Estaba todo unido. Yo conocí el término patria ahí. Tuvo una cara la patria, y no era un cuaderno de tercer grado. Eran mi madre y padre, mi vecino que me mandaban encomiendas, mi barrio”, expresó Belloso.

Después le preguntaron si se había preparado psicológicamente para matar gente. “No sé si lo pensé tan así, yo recibía órdenes y sabía manejar un cañón, la distancia, alcance, los visores, distinguir los aviones, pero no tenía mucha conciencia", se sinceró.

Aunque reconoció que "al mismo tiempo vino Rambo. Me sentía un poco embalado, si no, ¿qué pensás? Antes, durante y después fui pacifista, y jamás se me hubiera ocurrido seguir la carrera militar. Soy una persona muy sensible y con el tiempo lo pude canalizar desde lo artístico”.

También hablaron sobre cómo era el clima entre sus compañeros. “Éramos pibes y hacíamos bromas. Pensá que dos semanas antes de la incorporación estaba bailando en Pinar de Rocha y después tenía que que manejar un cañón antiaéreo. Era desquiciante”, reconoció.

“Nosotros recibíamos alertas rojas todo el tiempo. Eso era permanente. Yo estuve en el litoral marítimo, en una base aeronaval que era uno de los frentes", manifestó con respecto a si estuvieron en peligro de muerte.

EL ESTADO NO LO RECONOCE  

Sin embargo, Belloso denunció que mantiene una lucha contra el Estado argentino porque "Con el tiempo, por un decreto el litoral marítimo fue corrido de lugar y entonces soy veterano de guerra no reconocido por el Estado”.

Por eso contó que están trabajando con un grupo de compañeros llamados Concertación Toas, para impulsar una ley en el Congreso. “En ese litoral marítimo había alertas rojas permanentes, porque había incursión de ingleses y poco a poco nos fuimos enterando”, dijo el actor.

Para sostener ese punto, Belloso puso como ejemplo el libro La guerra invisible, del historiador Marcelo Larraquy: “Cuenta una operación secreta que hubo a la base aeronaval de Río Grande para sabotear superentender".

"Nosotros con esta agrupación como conscriptos estamos reconstruyendo toda la guerra. Cosa que ni el ejército inglés ni el argentino quieren saber nada sobre el tema de las bases aéreas del continente. Y descubrimos más de diez operaciones secretas”, destacó.

"Hubo un combate emblemático en el continente que fue el de Caleta Olivia en el que murieron diez efectivos y se comprobó que fue por un misil de unos comandos ingleses que habían incursionando en el territorio", contó Belloso.

Acerca de las donaciones y encomiendas que llegaban a la Isla, contó que "teníamos distintos lugares a kilómetros del aeropuerto para retirar. Cada tanto íbamos a buscar donaciones y había que hacer una cola terrible. Todos se abalanzaban cuando abrías un paquete que traía chocolates". 

Antes de despedirse, el actor de Tumberos reconoció que estuvo durante un año deprimido una vez que finalizó la guerra y habló de cómo vivió el trato con la gente con los sobrevivientes.

“En mi barrio sentía el apoyo de la gente. No sentí que me miraran como culpable por haber perdido la guerra. Creo que la sensación en general era como de algo que genera un dolor profundo que se tenía que borrar rápido. Pero no despreciando a los que estuvimos”, analizó.

"Al principio yo contaba que estuve en el sur, en Río Gallegos. De a poco me dí cuenta que había estado en una guerra cruenta. Si bien no estuve en el epicentro de un bombardeo, ni en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, esa sensación de estrés no me lo puedo sacar del cuerpo", sentenció.

"Cuando llegué me deprimí muchísimo y estuve un año sin querer saber nada de nada. Después me recuperé, pero cada 2 de abril es un sacudón. Y es mi reclamo porque yo encontré un oficio y me fue bien. Pero no todos mis compañeros lo lograron", se lamentó Carlos Belloso.