COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Son las 11 de la noche y Alejandra Sandoval se sienta en la computadora para terminar el último trabajo del día, y el más importante para el siguiente en esta lucha que tiene Comodoro contra el coronavirus.

Médica veterinaria de profesión y jefa de División de Zoonosis del Área Programática Sur, Alejandra es la encargada de volcar en una hoja de cálculo todos los datos que el coronavirus arrojó en la ciudad en las últimas 24 horas: casos positivos con nexo y sin nexo, contactos estrechos y viajeros en aislamiento.

Se trata de un trabajo minucioso, repetitivo y que a veces se extiende hasta las 3 de la madrugada, hora en que se va a dormir para levantarse al otro día y trabajar en terreno.

Alejandra es una de las integrantes del equipo de relevamiento y muestreo que trabaja día a día para tener mayores precisiones de la expansión del coronavirus; un trabajo invisible pero fundamental para poder organizar la búsqueda en terreno que permite detectar casos, tal como sucedió estas últimas semanas. Pero también para controlar y contener a los contactos estrechos o aislados.

Alejandra también integra los equipos que salen a terreno en la búsqueda activa de casos.
Alejandra también integra los equipos que salen a terreno en la búsqueda activa de casos.

LA EVOLUCIÓN DEL RELEVAMIENTO

El equipo de trabajo está integrado por personal del Área Programática Sur y el Laboratorio de SIG y Teledetección de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Todos los días, cuando comienza la búsqueda en terreno un grupo de personas trabaja en forma online convirtiendo los datos que volcó Alejandra en puntos de localización. El objetivo es que queden plasmados en mapas que luego ayudarán al comité de crisis y a los equipos de salud a diagramar una estrategia contra el covonavirus. Pero vamos al inicio.

El trabajo comenzó a realizarse el 22 de marzo, en un principio con el relevamiento y monitoreo de las personas que debían cumplir el aislamiento social y obligatorio por haber estado de viaje recientemente. Al ver la cantidad de viajeros en aislamiento se decidió mapearlos y de esa forma organizar mejor el trabajo.

Además de Alejandra también participan la docente Cristina Massera, directora del laboratorio; los técnicos Sergio Santa Cruz y Leonardo Schuler; y los alumnos de la tecnicatura en SIG y Teledetección Denis Monaldi, Rodrigo Vargas, Melisa Guichapirén, Axel Núñez, Joaquín Quisle Avendaño y Pedro Avalos. Ellos son los encargados de convertir los datos en puntos de referencia.

En una primera etapa el mapeo permitió a los equipos de seguridad, integrado por personal de las fuerzas de seguridad y empleados del Ente Comodoro Deportes, controlar el cumplimiento del aislamiento, sabiendo con certeza cómo era la distribución de zonas. Pero también a los trabajadores del call center hacer el control telefónico.  

Con la confirmación de casos positivos, el trabajo cambió ya que “se sumaron más categorías para mapear”, explicó Alejandra.

“Cuando se confirmaron casos también se comenzaron a proyectar los casos confirmados con nexo y sin nexo epidemiológico, y también los recuperados. Eso es lo que aporta el mapeo; escenarios geográficos nuevos que empezaron a darnos la información visual para realizar las intervenciones territoriales”, explicó.

Vuelco de datos y mapeo referencial, el trabajo invisible que se realiza en Comodoro para controlar el coronavirus

Esta información es fundamental porque permite organizar las intervenciones en terreno, entre ellas la búsqueda activa de caso, y saber con certeza cómo se expande el virus por Comodoro, tal como explicó Alejandra.

Los mapas nos indican cuales son los lugares para las intervenciones de control de foco. Es una herramienta que complementa para tomar decisiones, porque es tan grande Comodoro que lo tenemos que dividir en zona sur y zona norte, pero en base a esa dispersión es donde nosotros tomamos la decisión de hacer la búsqueda de casos”.

Por supuesto, la información personal es netamente confidencial y solamente tienen acceso los responsables del Área Programática Sur y las autoridades del comité de crisis.

Lo cierto es que esta no es la primera vez que esta herramienta de mapeo se utiliza en Salud. Hace tres años también se implementó en el trabajo preventivo de hidatidosis, un área que estudia Alejandra.

En ese momento el mapeo georeferencial permitió hacer “intervención de prevención y fortalecer la cobertura en la desparasitación canina”. Por esa razón, Alejandra considera que “es una herramienta digital que se tiene que potenciar en el ámbito de la salud pública”.

“No solo permite georeferenciar estos eventos de salud, sino también el contexto sociocultural de la gente en diversas patologías de salud. Es una herramienta digital muy útil”, sentenció Alejandra sobre sobre un trabajo invisible que ha sido fundamental a lo largo de estos más de 100 de días.

El mapa muestra la distribución de los casos de coronavirus.
El mapa muestra la distribución de los casos de coronavirus.