COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – De volar por las rutas áreas patagónicas en un avión de LADE (Líneas Aérea del Estado), a volar a China, Miami, España o Nueva Zelanda con Aerolíneas Argentinas.

En 2011 la vida de Carlos Ledesma (45) cambió para siempre y en los últimos dos meses aún más: Charly comenzó a integrar las tripulaciones que traen insumos y pasajeros que quedaron varados en otros países por la pandemia.

Por estos días, él está en Buenos Aires, de guardia, esperando un próximo vuelo a Miami. Desde allí dialogó con ADNSUR y contó sus sensaciones sobre esta tarea voluntaria que realiza junto un grupo de hombres y mujeres que decidieron ponerle el pecho al coronavirus, y ayudar a traer insumos y personas varadas; una tarea difícil en este contexto.

“Es una satisfacción grande. Primero porque uno está haciendo el trabajo para el que tanto estudió, como vocación y profesión; y por otro lado la satisfacción de seguir ayudando a la gente”, indicó a la distancia.

“Pero no nos sentimos héroes ni nada. Somos un trabajador más que hace lo que nos gusta: la aviación, que es volar, para lo que me prepare. Un granito de arena para ayudar a paliar esta situación crítica que estamos viviendo todos; como lo vive el personal de la salud que está al frente de batalla o los policías que tienen que salir a controlar. Hay un montón de profesionales que están en primera línea. Lo mismo nosotros, pero en menor medida, haciendo la evacuación o trayendo los insumos médicos desde China. Esa satisfacción no tiene traducción monetaria, es solo sentimiento”, aclaró.

Vivió en Comodoro y ahora es uno de los pilotos de Aerolíneas que trae repatriados e insumos para luchar contra el coronavirus

VUELOS DISTINTOS

Charly nació en Santa Fe y de chiquito quiso ser piloto de avión. Cuando llegó a la adolescencia decidió hacer la Secundaria en el Liceo Aeronáutico de Rosario y cuando egresó continuó su camino aéreo en la Escuela de Aviación de Córdoba, donde se recibió de piloto militar. Luego hizo una especialización en transporte militar en la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia y en la ciudad del viento y el petróleo se radicó.

Aquí trabajó para LADE e hizo transporte aéreo militar. También encontró el amor, formó una familia y tuvo dos hijos: Tobias (20) y Vada (17). El joven estudia en Buenos Aires luego de graduarse en el Biología Marina y la adolescente cursa su último año en la Escuela de Arte.   

Por la pandemia, desde hace cuatro meses Charly no ve a su hija. Sabe que son tiempos difíciles para todos. Mientras tanto, él ayuda como puede, con lo que mejor sabe hacer: volar.

Día de lluvia en su segundo vuelo a Shanghái para traer argentinos varados.
Día de lluvia en su segundo vuelo a Shanghái para traer argentinos varados.

En estos 83 días de aislamiento ya integró operaciones a Orlando, Miami, Roma, Madrid y Shanghái en más de una oportunidad. Se trata de vuelos completamente distintos a los tradicionales, tanto para los pasajeros, como para la tripulación que debe hacer viajes de 30 a 68 horas, según el destino.

Son vuelos distintos y por varias razones. Primero por las cuestiones operativas, porque de acuerdo a las legislaciones internacionales a las que está adherida Argentina hay unos tiempos máximos de vuelos y servicios para cada vuelo, de a acuerdo a la cantidad de horas de vuelo, la cantidad de vuelos nocturnos que se hacen, usos horarios y tiempos máximos de vuelo y mínimos de descanso. Y ahora como Italia, España y Estados Unidos eran lugares críticos de contagio la resolución que se tomó fue hacer los vuelos con tripulaciones múltiples y hacer los vuelos ida y vuelta en el día”, explicó.

“Entonces, por ejemplo, hacemos 12 horas de vuelo a Madrid, la tripulación que fue volando cambia con la que viene en el avión descansando y hace la escala, cargamos combustible, subimos pasajeros y volvemos. Son 13 horas de ida y 13 de vuelta, súmanos unas 30 horas de operación en un vuelo de Madrid, y 34 en Roma o Miami y 65 o 68 horas a Shanghái”.

A la cantidad de horas sin descanso se suma el protocolo de seguridad. Por estos días la tripulación ya no camina por los pasillos. Además debe usar guantes, mascarillas y en los vuelos a China los trajes blancos de seguridad que son sinónimo de coronavirus.

Vivió en Comodoro y ahora es uno de los pilotos de Aerolíneas que trae repatriados e insumos para luchar contra el coronavirus

EL PREMIO A LA VOLUNTAD

Charly admite que “algo se descansa”, pero no es lo mismo. “Nos vamos turnando con la otra tripulación para hacerlo más aliviado. Es una operación que va más allá de la fatiga normal porque volamos ida y vuelta y aparte te exponés también a un posible contagio, porque vas con 270 pasajeros que son posible foco de infección. Ha pasado que se han contagiados algunos integrantes de la tripulación”, admitió.

Los vuelos son voluntarios y la tripulación a diferencia de las operaciones convencionales no cobra viáticos, ni un plus por actividad riesgosa. Solo el premio a la voluntad y de hacer un bien al traer a quienes quedaron varados fuera del país; una situación compleja teniendo en cuenta la diferencia cambiaria entre el peso, el dólar y otras monedas, además del contagio masivo que se vive en diferentes ciudades.

Según explicó Charly, los pasajeros agradecen la tarea y responden colaborando y haciendo todo más fácil, pese a que en su caso deben permanecer sentados en todo el viaje.

“La gente ha colaborado mucho, se siente súper agradecida porque los estás repatriando. Que lo puedas volver a traer al país es un alivio grande y se comportan muy bien. La verdad que es algo lindo para nosotros, porque así como en época normal somos una herramienta o un medio para que la gente pueda cumplir sus objetivos o sueños de estudio, vacaciones, trabajo o negocios, en este caso estás ayudando en una emergencia a la gente que se quedó afuera, familias que estuvieron ahorrando quizás dos años y que andan con sus hijos, o gente grande que de repente se encuentra con esto y que se tiene que quedar el triple del tiempo. Entonces esta bueno, es nuestro granito de arena”, sentenció, este piloto que voló por los difíciles cielos patagónicos y ahora hace patria para ayudar a los suyos.

Vivió en Comodoro y ahora es uno de los pilotos de Aerolíneas que trae repatriados e insumos para luchar contra el coronavirus