ESPAÑA - Poco tiempo le llevó a Luis, el cobayo, hacerse viral. Sólo bastó que su familia publicara en redes algunas imágenes de su peculiar conducta: el roedor se siente absolutamente cómodo y a salvo entre varios gatos esfinge.

Es que, a simple vista se puede ver que tienen algo en común: todos son calvos. Esta condición es justamente una de las características de los gastos esfinge, la falta de pelaje.

Sin embargo, para el cobayo esto es algo inusual, producto de una afección dérmica.

De todas maneras, ni a Luis ni a los cuatro gatos esfinge con los que comparte vivienda parece importarles que pertenecen a razas antagónicas, y conviven como si fueran realmente hermanos. 

"Los gatos adoptaron inmediatamente a Luis como parte de la familia y piensan que es su hermano", dice la dueña, Oksana Baltakiene, a RT Actualidad.