TEXAS - Después de 6 días de emotivos servicios religiosos en tres estados, mientras el país clamaba por justicia, George Floyd por fin descansará en paz. Más de 500 familiares y amigos se congregaron este martes en la iglesia Fountain of Praise de Houston, Texas, para despedir al afroamericano de 46 años que fue asesinado por un policía blanco el 25 de mayo y cuya muerte desató una masiva ola de manifestaciones en todo Estados Unidos. Será enterrado junto a los restos de su madre.

Con imágenes de Floyd de fondo, y con música interpretada en vivo, el servicio fue concebido como una “celebración de la vida” de Floyd, según dijo Mia Wrigth, pastora de la iglesia. “Una vida que tuvo sus altibajos, pero también una vida que estaba conectada con Dios y a la que todas las personas en todo el mundo se han conectado ahora debido a la tragedia al trauma por el que pasó”, agregó.

El oficio incluyó múltiples oradores, entre ellos líderes de derechos civiles que harán un llamado a la justicia, a la reforma social, como el reverendo Al Sharpton.

El ex vicepresidente Joe Biden y hoy candidato presidencial demócrata, tuvo el lunes un encuentro privado con la familia, pero el martes dejó un mensaje en video que fue transmitido en la ceremonia. “Se debe terminar esta negación de tantos años”, en referencia al racismo y la brutalidad policial. En un mensaje conciliador, dijo: “Podemos curar las heridas de esta nación”.

Floyd nació en Carolina del Norte, donde cientos de personas hicieron fila el sábado para despedir su ataúd en público. De pequeño se mudó a Houston, donde cursó el secundario y fue un destacado basquetbolista local. También se hizo conocido por su vocación por la música, y por su banda de rap, Screwed Up Clik. Tuvo problemas con drogas y más tarde se mudó a Minneapolis para empezar una nueva vida.

Allí tuvo un encuentro fatal con el policía Derek Chauvin, que quiso arrestarlo tras una denuncia por una compra con un billete de 20 dólares falso en un supermercado. Floyd, un gigante de casi dos metros, fue tirado al piso y aplastado por la rodilla del agente en el cuello por 8 minutos y 46 segundos, mientras los vecinos podían escuchar que gritaba “I can't breathe” (no puedo respirar) y llamaba a su mamá. Murió poco después.

El asesinato provocó la ira de millones de personas que salieron a protestar en todas las ciudades de Estados Unidos, clamando por justicia y en contra del racismo y la brutalidad policial. Chauvin fue acusado de asesinato en segundo grado. Otros tres agentes en la escena también fueron acusados de ser cómplices. El crimen también abrió el debate para una profunda reforma policial. El presidente Donald Trump llamó a enviar al ejercito a las calles y se definió como partidario de la “ley y el orden”.

Como el derrotero de su vida, Floyd tuvo su primer homenaje el jueves en Minneapolis, donde fue asesinado, luego el sábado en Carolina del Norte y ahora en Houston. El lunes fue despedido por cerca de 6.000 personas que desfilaron ante su ataúd dorado.

Fuente: Clarín