ESTADOS UNIDOS - Un sacerdote de Nueva Orleans fue detenido por tener sexo con dos “dominatrices” en el altar, uno de los lugares más sagrados de la iglesia, el pasado 30 de septiembre. Fue descubierto por un transeúnte que -sorprendido de que la Iglesia San Pedro y San Pablo estuviera iluminada a esas horas de la noche, se acercó y miró a través de las ventanas y puertas de vidrio.

La escena era impactante: el cura Travis Clark, a cargo de la parroquia desde hace un año, estaba semidesnudo y tenía sexo con dos mujeres en el altar. Las dominatrices vestían corsés y botas con tacos altos y tenían juguetes sexuales en las manos. Habían instalado luces especiales y un celular montado sobre un trípode registraba todo.

Incrédulo, el testigo grabó un video con su celular para tener pruebas y llamó a la policía. Los agentes llegaron pocos minutos después, miraron las imágenes y luego detuvieron al cura por “obscenidad”.

“Profanar una casa de Dios”

Las dos mujeres, Melissa Cheng, de 23 años, y Mindy Dixon, de 41, también fueron arrestadas por el mismo cargo que Clark ya que según la policía los “actos obscenos ocurrieron en el altar, que es claramente visible desde la calle”.

Según medios locales, Dixon es una actriz de cine para adultos que también trabaja como dominatriz. Un día antes del escándalo, publicó en sus redes sociales que se dirigía al área de Nueva Orleans para encontrarse con otra dominatriz y “profanar una casa de Dios”.

Un rito para “restaurar la santidad” el altar

En la tradición católica romana, el altar se encuentra entre los espacios más sagrados de la iglesia, y sirve como punto focal de la Misa y el lugar donde un sacerdote consagra la Eucaristía durante el sacramento de la Sagrada Comunión.

De acuerdo con la Ley Canónica, cuando se violan los lugares sagrados, deben ser “reparados mediante el rito penitencial” antes de que puedan usarse nuevamente en la Misa.

Días después del arresto de Clark, el arzobispo Aymond fue a la parroquia y realizó un ritual católico para restaurar la santidad del altar.

La iglesia es vaga sobre los actos específicos que constituirían una profanación, pero el Código de Derecho Canónico dice que la violación de un lugar sagrado ocurre “por acciones gravemente perjudiciales realizadas en ellos” que son “contrarias a la santidad del lugar”.

El cura fue liberado de la cárcel tras pagar una fianza de U$S 25,000. Cheng, de Alpharetta, Georgia, y Dixon, de Kent, Washington, pagaron fianzas de U$S 7.500. Podrían enfrentar de seis meses a tres años de prisión si son declarados culpables.

Fuente: Los Andes