BUENOS AIRES (ADNSUR) - “Por salir a robar perdí a mi familia, perdí mi libertad, perdí todo”, sostiene Ariel el “Gitano” Acuña, que ahora tiene 12.900 seguidores en YouTube, plataforma en la que responde preguntas en vivo, cuenta anécdotas carcelarias y enseña a hacer empanadas.

Acuña también le aconseja a los jóvenes que no caigan en el delito mientras muestra cómo hacer empanadas. Una imagen difícil de separar de las ocho víctimas que dejó la semana entre marzo y abril de 1996 y la macabra historia sobre cómo fueron asesinadas en el motín de Sierra Chica.

Es que según ellos mismos relataron después que fracasó la fuga del penal, ellos mataron y descuartizaron a sus rivales. Elegían “las nalgas para cortar y hacer la comida”, como ser el relleno de las empanadas que cocinaban en el mismo horno en el que los habían calcinado. También dijeron que con las cabezas de las personas asesinadas jugaron al fútbol en el patio de la cárcel.

Acuña pasó 28 años preso, más de la mitad de su vida, y recuperó su libertad en 2005. Desde ese momento vive en Mar del Plata. En su canal también aconseja a los jóvenes.

“Fui un estúpido y perdí una vida. No voy a llorar por los rincones, pero es la verdad. Les pido a los jóvenes que estudien y trabajen (...) Yo quiero demostrar que cambié. Hoy veo un video de un pibe en la cárcel jugando con dos facas y me preocupa eso. No es la salida meterse un fierro en la cintura para salir a chorear”, dice este hombre que protagonizó uno de los hechos carcelarios más sangrientos de Argentina.

Gitano acuña