VIEDMA (ADNSUR) - El hospital de Río Colorado ya cuenta con la primera cápsula de aislamiento para poder transportar pacientes con coronavirus, diseñada por una vecina de la localidad. También sirve para enfrentar enfermedades contagiosas o personas quemadas y llegará en pocas semanas más a varios centros de salud dentro de la provincia de Río Negro.  La cápsula se puede utilizar varias veces y es fácil de guardar en un estuche, cómoda para transportar y con los materiales resistentes, que se higienizan y desinfectan luego de su uso.

La iniciativa fue de Miriam Peralta, una mujer que heredó la profesión de tapicera y además tiene un vínculo muy fuerte con el atletismo. La pandemia que mantiene en vilo al mundo la impulsa a colaborar con aquellos que trabajan en la primera línea.

“La burbuja” surgió tras una charla entre Miriam y una de sus amigas, Marcela Maidana, que es enfermera del hospital “José Cibanal”, de Río Colorado. “Necesitamos algo como esto en el hospital: una carpita para llevar a los pacientes con COVID-19. Pero también lo podemos utilizar por si vuelve la gripe A, o alguna neumonía contagiosa y hasta alguna persona quemada”, dijo Marcela.

Así fue como Miriam se puso a trabajar. Según detalla diario Río Negro, la mujer primero buscó en internet los modelos existentes. Pero, la gran mayoría de los que se utilizan dentro y fuera del país, son estructuras fijas y algunas de ellas se usan una vez y luego se descartan. “Acá, no estamos en condiciones económicas para hacer algo así”, reflexionó Miriam.

Con su alma de tapicera, comenzó a dibujar y armar un rompecabezas que, luego de un par de días, se convirtió en un molde ideal.

Una tapicera de Río Negro creó una cápsula para transportar a pacientes con coronavirus



La inquietud la llevó a la mesa de la junta vecinal del barrio “Del Rosario”, de la que forma parte. Se compraron lonas de PVC, que son resistentes y se pueden lavar, y un cristal siliconado flexible. “Esto le da durabilidad, resistencia y seguridad”, explica Miriam. Mientras tanto, los aros que moldean la estructura son hechos con manguera negra ¾ (las tradicionales de agua corriente) y en su interior se usa alambre acerado. En los laterales , la cápsula tiene una ventana por donde se pueden introducir los elementos para el oxígeno, y el médico de turno puede ir controlando al paciente. Todo queda sellado con cierres y abrojos.

La estructura armada tiene 1, 95 metros de largo (mismas medidas que una camilla). Desarmada y guardada entra dentro de un estuche de una estructura de 30 x 70 centímetros y pesa unos 6 kilos.

El monto final de los materiales fue de unos 12.000 pesos y la mayor parte fue aportado por la Junta Vecinal; el resto más la mano de obra fue de Miriam Peralta.

“Esto de la tapicería lo tomo como un hobbie; es una manualidad para mí. Trabajar en algo que ayude a las personas me gusta mucho”, comenta Miriam, quien cuenta que "mientras la cosía, me afectaba sentimentalmente porque uno piensa que ahí adentro va a estar una persona infectada o enferma. Estoy muy contenta con el producto final, porque se puede trasladar o guardar cómodamente. Los profesionales la pueden armar en cualquier lugar sobre la camilla”.

“No dudamos un segundo en acompañar las ideas que nos presentó nuestra vecina del barrio, porque significa ayudar mucho al trabajo de nuestros profesionales de la salud”, comentó el presidente de la Junta barrial, Darío Goenaga.

Luego de casi dos semana de arduo trabajo, finalmente la nueva cápsula de aislamiento fue entregada al hospital local. 

"Este es un aporte sumamente valioso, y nuestra gratificación hacia esta vecina es enorme. Esto nos va a permitir aislar a un paciente con COVID-19 en el momento en que hay que derivarlo, o simplemente aislarlo, con un formato simple, tanto para la manipulación de los profesionales, como para el mismo paciente”, resaltó Evelyn Schiebelbein, directora del hospital.


La iniciativa, que nació en Río Colorado, ya concentró la atención de otros hospitales, como los de Viedma, El Bolsón, Choele Choel, y Luis Beltrán, entre otros.