EL CALAFATE (ADNSUR) - Ana es oriunda de Buenos Aires, pero vive en El Calafate hace once años. En su vida recibió golpes muy duros, como la muerte inesperada de dos hijos, uno de ellos que falleció hace pocos meses.

Aunque comenta que tiene motivos para sonreír, como su nieta Alaniz, su nuera Marcela y otros seres queridos que la acompañaron durante su internación con llamadas constantes. “Empecé con un estado gripal. Después me descompuse y me caí. A raíz de eso me llevaron al hospital y ahí me hicieron el hisopado y dio positivo”, expresó en diálogo con FM DIMENSIÓN. 

Contó que es un misterio cómo se contagió el virus, ya que sale una vez por mes a hacer las compras, y las personas cercanas que la visitaron siempre tomaron todos los cuidados necesarios. 

Sin embargo, este último jueves llegó el gran día del alta médica. “Solo estando en la puerta del hospital, ya me sentía mejor. Respirar aire puro era lo que más deseaba, una bocanada de aire limpio”, resaltó

Previamente, Ana tuvo asistencia de oxígeno durante algunos días, aunque no requirió de cuidados intensivos. El optimismo que siempre tuvo, se redobló durante su internación. “Siempre pensé que iba a salir, y resultó. Hay que ser positivo y pensar en lo bueno. Y después tuve mucha atención y cariño”, remarcó.

Sobre los médicos que la trataron, destacó: “Los que están ahí  no son personas, son ángeles. No tengo palabras para agradecerle a todo el personal del SAMIC. Médicos, enfermeras, todos”.

Como mensaje a los vecinos de El Calafate dijo que “hay que darle importancia” a esta situación y “cuidarse mucho para no contraer esta enfermedad”.

Ana ya está en su casa donde vive sola. Ya planifica salir a dar un paseo por la costanera. Tiene la torta de cumpleaños 96, encargada para el 20 de noviembre. Y día 29 hará los ñoquis que, son su especialidad según comentó el Diario "Nuevo Día" de Santa Cruz.