MENDOZA (ADNSUR) - Un matrimonio tiene el primer hospital para perros abandonados y discapacitados del país. “De pequeña, en el campo rescataba desde comadrejas hasta zorritos, patos, perros y gatos”, recuerda Sonia Laurenzo, de su infancia en una zona de campos en Uruguay.

Ahora con 70 años y radicada en Las Heras, provincia de Mendoza, ese amor por los animales sigue intacto. Junto a su marido, el médico Francisco Guzzo, pusieron en marcha una idea innovadora en la ciudad hace ya más de 10 años: un hospital para animales desprotegidos, atropellados y heridos.

El matrimonio decidió alquilar una casa para que allí se les brinde atención médica a los animales que a veces llegan incluso en muy grave estado. Y a partir de recibir casos con perros con patas amputadas o problemas de movilidad, es que también fabrican sillas de ruedas o carritos para aquellos animalitos que tengan problemas para desplazarse.

Ni bien logran recuperarse, son puestos en adopción para que tengan un hogar. “No somos refugio ni asociación; simplemente es una casita destinada a perros discapacitados”, diferencia Sonia en diálogo con Los Andes. 

Sonia le da refugio a perros con necesidades médicas. Foto: Claudio Gutiérrez
Sonia le da refugio a perros con necesidades médicas. Foto: Claudio Gutiérrez

“Hemos atendido a perros ciegos, viejitos o descartados de peleas de pitbulls, aunque aquellos que no pueden caminar sean posiblemente los que más tiempo y atención requieren”. Aunque reconoce - ante el temor de la gente de adoptarlos -  que no deben tener miedo porque "es fácil, sólo hay que aprender. Y como siempre digo, la receta para ser feliz es tener al menos un perro”, concluyó.