ESTADOS UNIDOS - Philip Peven tiene 104 años y durante mucho tiempo fue considerado como uno de los ginecólogos más respetados de Detroit. Sin embargo este médico, que ya se encuentra jubilado hace mucho tiempo, quedó en el centro de la polémica luego de que se descubriera que a lo largo de varias décadas usó su propio esperma para inseminar a cientos de mujeres sin que lo consintieran.

Su gran secreto comenzó a ser descubierto a fines de 2019, cuando una mujer llamada Jaime Hall se acercó y, de forma directa, le preguntó si era su padre. Según informó el diario The Sun, ella y su hermana sabían que ambas habían nacido por el método de inseminación artificial y toda su vida habían crecido creyendo que el donante de esperma había sido un amigo de sus padres, ambos muertos.

Sin embargo en los últimos años comenzaron las dudas y, tras mucho investigar, logró dar con Peven, quien le admitió que estaba en lo cierto. De acuerdo a sus palabras, a lo largo de 40 años el profesional usó su propio esperma para dejar embarazadas a cientos de mujeres.

Consultado por el motivo, según recordó Hall, Peven planteó que lo hizo tras desechar otras muestras que no habían sido probadas. “Aseguró que cree que puede ser padre de cientos o de miles de hijos”, contó la mujer.

Philip Peven y Jaime Hall
Philip Peven y Jaime Hall

Asimismo reveló que, tras hacerse pruebas con otros adultos en su misma situación, descubrieron que todos tenían coincidencias de ADN. Otra de las casualidades que compartían es que habían nacido en la misma clínica de fertilidad donde Peven trabajó durante décadas. ¿Y quién fue el ginecólogo a cargo de sus casos? El mismo Peven.

Sin embargo, más allá de la obvia sorpresa por descubrir que su padre biológico no es quien esperaba, Hall admitió no estar enojada con el médico. “Realmente creo que lo hizo para ayudar a la gente. Más allá de que algunos se sienten traicionados, yo pienso que si no hubiera hecho lo que hizo hoy no estaría acá“.

Fuente: The Sun