ESTADOS UNIDOS -  El estudio fue realizado por dos médicos que forman parte del Departamento de Medicina de la Universidad de Chicago. Trabajaron con la data de 489 pacientes que se realizaron la prueba desde el 3 de marzo al 10 de abril de 2020.

El objetivo planteado dentro del estudio era era analizar su estado de vitamina D un año antes de que cada uno de ellos se hubiera sometido al test y confirmar si había más probabilidades de dar positivo si tenían niveles deficientes de vitamina D.

La investigación titulada 'Asociación del estado de vitamina D y otras características clínicas con los resultados de la prueba COVID-19' encontró que "de 172 pacientes cuyo nivel de vitamina D más reciente fue deficiente, 32 dieron positivo para coronavirus en comparación con 39 participantes cuyo último nivel de vitamina D no fue deficiente".

Según estos resultados, entonces los investigadores indican que el riesgo relativo de dar positivo en la prueba de COVID-19 fue 1,77 veces mayor para los pacientes con probable estado deficiente de vitamina D en comparación con los pacientes con probable estado suficiente de vitamina D. "Una diferencia que fue estadísticamente significativa" señalan.

El texto, publicado en la revista JAMA Network Open, explica que la vitamina D fortalece la inmunidad innata, por lo que "podría esperarse que disminuya la infección y transmisión de la enfermedad causada por el coronavirus".

Esta afirmación la hacen después de exponer que "la vitamina D modula la función inmunológica a través de efectos sobre las células dendríticas y las células T que pueden promover la eliminación viral y reducir las respuestas inflamatorias que producen síntomas".

Estos hallazgos podrían hacer pensar a las personas que tomar suplementos de esta vitamina podría ser una forma de prevenir el coronavirus. Sin embargo, otros estudios han aclarado que esto no es así.

La definciencia de vitamina D está asociada con reacciones inflamatorias y disfunción inmune por lo que predispone a los individuos a infecciones severas.

Un estudio publicado por ClinOwl, plataforma especializada en el descubrimiento de contenido para profesionales de la salud, explica las diferencias que hay entre distintos grupos de población en cuanto a la susceptibilidad, gravedad y mortalidad del coronavirus.

Según ese estudio, esa deficiencia explicaría la mayor tasa de mortalidad entre personas diabéticas, hipertensas y los adultos mayores. La deficiencia grave de esta vitamina está relacionada con la coagulopatía asociada a COVID-19, según expresa el documento.

Esta vitamina produce efectos antivirales por mecanismos tanto directos como indirectos. Mientras que su deficiencia puede aumentar la probabilidad de infección por virus como el retrovirus, la hepatitis y el dengue. Esta vitamina ayuda además al metabolismo óseo, la autorregulación del calcio y las funciones del sistema inmune.

LA IMPORTANCIA DE LA VITAMINA D

La insuficiencia de vitamina D afecta a casi el 50% de la población mundial. Se estima que mil millones de personas en todo el mundo, de todas las etnias y grupos de edad la tienen. Esta pandemia de hipovitaminosis D puede afectar principalmente atribuirse al estilo de vida y a factores ambientales que reducen la exposición a la luz solar, que es necesaria para la producción de vitamina D inducida por los rayos ultravioleta B (UVB) en la piel. Según los científicos, las personas de raza negra absorben más UVB en la melanina de su piel que las personas de raza blanca y, por lo tanto, requieren más exposición al sol para producir la misma cantidad de vitamina D.

Investigaciones emergentes respaldan el posible papel de la vitamina D contra el cáncer, las enfermedades cardíacas, las fracturas y caídas, enfermedades autoinmunes, influenza, diabetes tipo 2 y depresión. Muchos proveedores de atención médica han aumentado sus recomendaciones para la suplementación con vitamina D a al menos 1000 UI.

La vitamina D es única porque se puede producir en la piel a partir de la exposición a la luz solar. Existe en dos formas: se obtiene de la irradiación UV. La luz UVB del sol incide en la piel y los seres humanos sintetizan vitamina D3, por lo que es la forma más “natural”. Los seres humanos no producen vitamina D2, y la mayoría de los pescados ricos en aceite como el salmón, la caballa y el arenque contienen vitamina D3. Vitamina D que se ingiere se incorpora a los quilomicrones, que se absorben en el sistema linfático y entran en la sangre venosa. Sin vitamina D, sólo se absorbe del 10 al 15% del calcio de la dieta y alrededor del 60% del fósforo. La suficiencia de este nutriente mejora la absorción de calcio y fósforo en un 30 a 40% y 80%, respectivamente. El receptor de vitamina D (VDR) está presente en la mayoría de los tejidos y células del cuerpo.

Fuente: El País / Infobae

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