El 16 de julio de 2017,  un equipo conformado por 40 astrónomos de la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA) y 20 astronomos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), iniciaron en la ciudad un trabajo de observaciones astronómicas del asteroide 2014MU69, con la colaboración de investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Fue un acontecimiento histórico, sin precedentes para la región patagónica y en especial para Comodoro Rivadavia, y se extendió hasta la madrugada del lunes 17, como parte de la misión espacial de la sonda "Nuevos Horizontes" que sobrevoló a Plutón y sus cinco lunas.

Más de 60 científicos de los Estados Unidos y la Argentina emplazaron telescopios para observar el cielo desde la Ruta 3 en las provincias de Chubut y Santa Cruz.

La geóloga planetaria de la NASA, Adriana Ocampo
La geóloga planetaria de la NASA, Adriana Ocampo

La investigación tenía como objetivo ayudar a determinar la cantidad de basura o peligros cercanos al próximo objetivo científico de la misión. La meta principal era conocer más el misterioso asteroide MU69 y qué lo rodeaba para preparar a la nave "New Horizons" de modo que pueda volar en forma segura.

Los científicos instalaron 25 telescopios portátiles de precisión, del orden de 200 kg de peso cada uno y de alrededor de 2,5 metros de alto, que permitió observar las características del asteroide 2014MU69. Del que se estimaba encontrar a una distancia aproximada a los 6 mil millones de Kilómetros.

Según se informó desde la UNPSJB, la línea de sombra que produciría el asteroide cruzaba a la Patagonia en forma diagonal, a la latitud de Garayalde. La ciudad de Comodoro, a través de la UNPSJB y otras instituciones, colaboraron con el equipo de la NASA aportando su experiencia sobre las características climáticas de la región, la logística para la ubicación y calibración del instrumental. Además de los datos acerca de los mejores accesos y locaciones para el emplazamiento de los telescopios astronómicos, que estuvieron instalados a una distancia aproximada de entre 3 y 5 kilómetros entre ellos, cubriendo una franja norte sur de casi 100 kilómetros.

La misión fue liderada por la Dra. Adriana Ocampo, directora del Programa de Ciencias Planetarias de la NASA. La Dra. Ocampo creció en Buenos Aires y estuvo a cargo de las acciones de coordinación con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la entidad argentina destinada a planificar y ejecutar esta expedición.

Esta campaña fue el ejemplo más reciente de la histórica colaboración entre la NASA y la CONAE, destinada a conectar a las comunidades de investigación de la Argentina y los Estados Unidos para promover la ciencia del espacio.