CAPITAL FEDERAL - La batalla de la hidroxicloroquina estalló este jueves entre más de cien científicos del mundo y The Lancet, la revista científica británica, que publicó un estudio que la desautorizaba para curar el coronavirus. Los autores consideraban que no solo era “ineficaz” sino que podía ser “nefasta” y provocar la muerte. Como consecuencia, la Organización Mundial de la Salud suspendió su ensayo global, a partir de la publicación, “temporariamente por precaución”. Entre los médicos firmantes del documento hay muchos que no consideran que sea eficaz, pero se niegan a basarse en una investigación deficiente sólo porque concluye en el sentido de sus preconceptos.

Francia decidió prohibir la molécula para tratar el Covid 19 este miércoles, cuando los científicos parisinos y el profesor Didier Raoult, que impulsó la cloroquina, tienen un abierto enfrentamiento sobre los resultados, apunta Clarín.

El artículo desencadenó un serio rechazo en la comunidad científica, no solo francesa sino global, que cuestionaron la seriedad de los datos de The Lancet, los conceptos, la metodología empleada y el freno de los ensayos clínicos. El primer error fue geográfico. Los muertos en un hospital de Asia fueron contabilizados en Australia y fue solo uno de los errores en el artículo de The Lancet.

Al menos cien médicos y científicos del mundo entero (dos de ellos de Francia) publicaron una carta abierta el jueves por la noche, exigiendo saber más de los amplios datos utilizados en el estudio de The Lancet, donde sus redactores no vieron a los enfermos, como el doctor Didier Raoult, que encontró y promovió el método de cloroquina y antibiótico Azitromicine. Las informaciones de The Lancet estaban basadas en los casos de 96.000 pacientes hospitalizados entre diciembre y abril en 671 hospitales. Una colosal data, que los autores del artículo se niegan a compartir.

En el informe de The Lancet, sus autores comparan el estado de los pacientes que han recibido el tratamiento de hidroxicloroquina con la de otros enfermos que no lo han recibido. Es por sobre todo un estudio de observación sobre personas ya hospitalizadas y no un ensayo clínico.

“El estudio ha conducido a números investigadores del mundo a examinar minuciosamente, en detalle, la publicación en cuestión”, escriben los médicos en su carta abierta del jueves por la noche.

“Este examen se debe a la vez a inquietudes ligadas a la metodología y a la integridad de los datos”, remarcan. Así establecen una serie de puntos problemáticos: desde el rechazo de los autores del artículo de The Lancet a dar acceso a los datos hasta la ausencia de un “examen ético”.

Los investigadores consideran que “la mediatización en torno al estudio ha provocado una inquietud considerable entre los pacientes y participantes en los exámenes clínicos”. Por eso ellos exigen “a la Organización Mundial de la Salud (OMS) o a otra institución “independiente y respetada” de realizar un “examen independiente de las conclusiones de este estudio de The Lancet”.

Entre los firmantes de la carta abierta se encuentran clínicos, especialistas en estadísticas, investigadores del mundo entero: desde la universidad de Harvard hasta el Imperial College de Londres.

“Yo tengo serias dudas sobre los beneficios del tratamiento de la cloroquina/hidroxycloroquina contra el Covid 19 y tengo prisa de que esta historia termine. Pero creo que la integridad de la investigación no puede ser invocada únicamente cuando un artículo va contra el sentido de nuestras pre concepciones”, dijo el profesor Francois Balloux del University College de Londres.

Otro de los firmantes de la carta es el francés Philippe Parola, colaborador del profesor Didier Raoult, que contribuyó a popularizar el tratamiento. El profesor Philippe Froguel, endocrinólogo y genetista, que trabaja en el CHU de Lille en Francia y el Imperial College de Londres, es una voz más que reconocida en el mundo, especialmente por sus investigaciones sobre la diabetes. El llama a la investigación de The Lancet “un vulgar puchero”. Para él “no se puede dar acceso a los datos hospitalarios sin el acuerdo de los establecimientos y en el caso de 600 hospitales, llevaría al menos un mes obtenerlas”.

“Antes que nada, yo no quiero que osen decir que soy Pro Profesor Raoult. Pero el artículo de The Lancet crea grandes, serios problemas. La data es demasiado extraña, no es fiable. No sabemos exactamente de donde viene y como fue obtenida. De hecho las conclusiones no pueden ser fiables. El diario The Guardian fue el primero en ver estos problemas. Este “paper” es una “mierda”, en gran parte fabricado por una firma desconocida que quería hacerse publicidad”, concluyó el doctor.

El primero en rechazar las conclusiones de The Lancet fue el profesor e infectólogo Didier Raoult, que descubrió la formula de la cloroquina como medicina preventiva ante el virus. Lo llamó “un estudio sucio y mal intencionado”, con data imposible de probar.

“Yo no sé si afuera la hidroxicloroquina mata pero acá salva vidas. Los últimos estudios publicados por la hidroxicloroquina muestran una discordancia entre las datas observadas y los análisis retrospectivos de las bases de datas de los pacientes, En la IHU, (su instituto en Marsella), nosotros tenemos confianza en la realidad, no en la gran data mal manejada “ escribió el profesor Raoult en Twitter.

El siempre dijo que su formula de cloroquina y el antibiótico Azitromacina debía se tomado en las primeras 48 horas de tener síntomas del virus para evitar que la trombosis llegara a la profundidad del pulmón y no era un curativo. Era un remedio que solo costaba 10 euros y ofreció el protocolo a todo el mundo. En el tercer mundo se transformó en un ídolo.

En su instituto en Marsella fueron tratados 6.000 enfermos por el virus y solo murieron 38 del virus con cloroquina.

La idea del doctor Raoult, mediático, rebelde, enfrentado al Comité Científico que rodeaba al presidente Emmanuel Macron, no entusiasmó a los laboratorios franceses y extranjeros, que buscaban hacer fortunas con una vacuna o su propia fórmula ante la pandemia. Luego fue visitado por el presidente Emmanuel Macron en Marsella durante tres horas. Más tarde fue reivindicado porque anunció y previó el comienzo del final de la pandemia, cuando nadie lo había anunciado en Francia, y mantiene el contacto directo con el jefe de estado sobre el virus.

“Todo ataque “ad hominem” para deshonrar un trabajo muestra la impotencia o los celos. Conoces bien la psicología. Yo no adhiero a la posición Youtuber de Raoult. Pero hay dos puntos racionales e irracionales en este psicodrama pro y anti Raoult. El es un investigador y practicante reconocido a nivel internacional. La hidroxicloroquina ya fue utilizada en el tratamiento Covid 19 en China. El objetivo era modular la tormenta de citoquinas. Un trabajo mostraba buenos resultados pero los pacientes eran limitados. El profesor Raoult lo adaptó y mejoró. Entonces fue el primero en proponerlo”, reconoció el profesor Froguel.

Y luego se preguntó: ”¿Por qué el gobierno (francés) clasificó la hidroxicloroquina como sustancia peligrosa antes de la crisis sanitaria?. En el mundo hay millones de pacientes que la toman todos los días hace 40 años. Los efectos indeseables son conocidos por todos los practicantes que la utilizan, aun por aquellos que la han publicado en revistas como The Lancet. ¿Es que fue una decisión guiada por la corrupción moral, económica?”,se cuestiona.

El médico francés dijo que el gobierno de este país "autorizó la hidroxicloroquina en enfermos muy graves y no al inicio del tratamiento”, como recomendó Raoult. "¿Es que fue para desacreditar el tratamiento del profesor Raoult?”, se pregunta, cuando no duda que la investigación hoy cuestionada de The Lancet fue hecha con los fondos de los laboratorios y en tiempo record.

En público y en “off the record”, los médicos firmantes de la carta coinciden que el manejo de esta pandemia “debe ser seriamente analizada en un año” más porque han primado más las batallas de intereses económicos que la ciencia.

Fuente: Clarín