“Estaba mirando hacia el horizonte en el piso 46, mientras hablaba por teléfono y veo que un avión sale del patrón normal, de la ruta habitual, y en ese momento le digo a mi mujer: '¿Sabés que es rarísimo? Hay un avión que viene derecho a la torre'. Y mi mujer me dice: “¿Cómo va a ir a la torre? ¡Dejate de joder!”.

Quien habla es Cristian González, un argentino que vivió en primera persona el momento en que un avión chocó contra la Torre Norte del World Trade Center, en uno de los atentados más impactantes de la historia. 

Pasaron 20 años de aquel día y Cristian por primera vez contó lo que vivió ese día. “Seguimos hablando y yo le dije que no se asustara pero que el avión estaba viniendo a la torre. Literalmente, en segundos, el avión pegó arriba en la torre. El avión venía inestable hacia la torre. No venía derecho, venía medio torcido. Yo pensé que estaba a la deriva por un problema mecánico. En ese momento no lo interpreté como un acto terrorista”.

En dialogo con Clarín, Cristian recordó que en la oficina se desató un gran caos, pero nunca imaginó lo que sucedia. “Cuando el avión pega en los pisos de arriba, nosotros nos caemos y la gente empieza a gritar ¡bomba! porque el estruendo fue enorme. Los rociadores anti-incendio comenzaron a funcionar, los vidrios se rompieron y todos se empezaron a asustar muchísimo. Cuando me levanto la primera reacción fue tratar de volver a hablar con mi mujer. Agarré el celular, pero ya no la encontré, se había cortado la comunicación. Traté de llamarla del teléfono de línea y no funcionaba. Suena medio raro, pero pensaba que solo era un accidente y que me tenía que ir después a hacer la reunión con el cliente en otro lado. Después me llevé la computadora y nunca me di cuenta”.

Cuenta Sergio que al intentar salir de la torre, todo empezó a complicarse y se dio cuenta de lo que realmente sucedía. "Cuando empecé a salir vi todos los cristales rotos, la gente estaba gritando y corriendo. Muchos estaban golpeados, mal. Empecé a tratar de tranquilizarlos, les decía que no era una bomba, que había sido un accidente de avión. Estaban saliendo en estampida. Otros también habían visto el avión y nosotros, en lugar de salir, nos quedamos a ayudar. Fue la parte más dura para mí, jamás me lo pude sacar de la cabeza: vi dos personas cayendo, tomadas de la mano. Las vimos caer en frente nuestro, pasando ante nuestros ojos por la ventana. Cuando vimos eso, nos fuimos para atrás y dijimos:‘¿qué estamos haciendo acá?. De ahí en más fue correr y por alguna razón mi cabeza eliminó partes de esos recuerdos. Lo que sé es que corrí hasta el hotel, en la calle 55. No me acuerdo ni como llegué. Sí vi cuando cayó la primera torre y pensé que si me alcanzaba me iba a tirar al río. También me acuerdo de la tremenda nube de polvo”.

Finalmente Cristian pudo salir del edificio y tres horas después se reencontró con su mujer, algo que recuerda como si fuese hoy. “Cuando entré al hotel, todo sucio, lo único que recuerdo fue abrir la puerta y ver a mi mujer que me miraba como si estuviera viendo a un fantasma. Estaba sentada en la base de la cama de la habitación y mi hijita estaba tirada abrazándole la pierna. Cuando me ve, mi hija dijo ¡papá! y salió corriendo a abrazarme. Fue el momento en que di vuelta la página en mi vida”.

Cristian tiene hoy 50 años y es un alto ejecutivo en un banco de inversión y servicios financieros. Asegura que volvió muchas veces a Nueva York, y que a pesar de todo la ciudad sigue siendo parte de su vida.