LAS GOLONDRINAS (ADNSUR) - Tras los incendios y en pleno otoño: florecieron los cerezos en la cordillera. "Ojalá que este fuego haya limpiado todo lo malo”, manifestó Doña Corina Méndez tras los incendios forestales que comenzaron el 9 de marzo y que arrasaron con casas y miles de hectáreas en la Comarca Andina de Chubut.

La sorpresa es grande, un cerezo floreció en pleno abril entre las cenizas que aun rodean los campos. Y para Doña Corina detrás de eso hay  “un Dios grande y poderoso. Esto para nosotros es un renuevo de la vida. Después de todo lo que pasamos el 9 de marzo, una vez más aprendemos de la naturaleza”.

Es que Doña Corina que pese haber nacido y haber sido criado en el campo  "es la primera vez que veo los árboles florecidos en este mes, ya que siempre ocurre en la primavera. Por allá ocurrió algo muy raro con un membrillo y también tiene flores un árbol de la madre. Como si fuera poco andan dos gallinas con pollos nuevos”,  contó a Diario Jornada.

Es que si bien la lógica supone que en otoño caen las hojas para renacer en la primera. Este cerezo sorprendió al florecer en abril. 

“Es un signo que nos adelanta una etapa mejor, de esto vamos a aprender mucho. El incendio fue un golpe muy pesado y hay que recuperarse. Hay vecinos que todavía no tienen ánimo para comenzar a levantar algo, quizás sea porque no son muy conocidos. En cambio, nosotros fuimos muy bendecidos”, insistió.

Los incendios forestales arrasaron con todo a su paso. Foto: archivo
Los incendios forestales arrasaron con todo a su paso. Foto: archivo

“Nunca me enojé con Dios por el incendio, al contrario, le agradecí porque salimos con vida –agregó-, aquel día estábamos solas con mi hija y estábamos atentas al foco que venía por arriba de Las Golondrinas. Jamás imaginamos que en pocos minutos iban a aparecer las llamas que llegaron desde Cerro Radal. Nos quemó todo, nuestra casa y la vivienda de mi hija. Salimos con lo puesto, no salvamos nada, en apenas minutos se fue el esfuerzo de 28 años de trabajo”.

Pese a que reconoció que  “por muchas noches no pude dormir. Me despertaba viendo otra vez las llamas que venían por encima de los pinos, en medio de una sensación desesperante. Ahora ya estoy bien, no podemos quedarnos de brazos cruzados, una día hacemos una cosa y al siguiente otro, la vida sigue”, reconoce mientras a su alrededor, de a poco, todo comienza a renacer.