Fue a los seis días de cumplir sus 16 años que la vida de Britni Church cambió para siempre. La joven fue madre adolescente y dio a luz a Crizman, su primer hijo. Ella siempre supo que quería tener más, pero el número ideal era cuatro. Hasta que la vida le demostró lo contrario. A 15 años de su primer embarazo, Church ya tiene 11 hijos. ¡Y quiere más!

“Espero que intentemos tener otra niña todavía. No creo que tenga más de 15 hijos, pero jamás pensé que serían 11″, contó la madre de familia súpero numerosa. A su vez, ella respondió a todos aquellos que se preguntan cómo es estar en su lugar: “No se siente como si tuviera muchos, se siente normal”.

Con respecto a agrandar a la “pandilla”, Church aseguró que tiene muchas ganas. Sin embargo, hay un detalle que la condiciona: la opinión de los pequeños. “Si alguno de los chicos dijera ´ya no podés tener más´, aceptaría que es demasiado”, reveló.

La historia de los 11 hijos

 

Los primeros cinco pertenecen al mismo padre, un amor que comenzó en la adolescencia y terminó en el 2010. Producto de esa relación nacieron Crizman, de 15 años; Jordan, de 14; Caleb, de 13; Jace, de 12; y Candace, de 10.

Con cinco hijos y el corazón roto, Church optó por la fiesta, el descontrol y la noche. En una de sus salidas alocadas, fue que quedó embarazada de su sexta hija.

“Sentí mucha vergüenza por quedar embarazada la sexta vez porque siempre quise que mis hijos tuvieran el mismo padre”, confesó. Luego, agregó: “Pero cuando nació Jesalyn (ocho años) era tan inocente, preciosa y hermosa que toda la vergüenza se fue de inmediato. Ella era perfecta, dejó de importarme lo que pensara la gente”.

La mujer crió sola a los seis pequeños por cuatro años. En 2014, conoció a su actual esposo llamado Chris. Él es un subcontratista que se vio enamorado de la fortaleza de Britni, su espíritu maternal y la incondicionalidad que tenía para la familia.

Fue así que en 2015 nació su primer hijo juntos, Silas. En 2016, le dieron la bienvenida a Christopher. Y por último, en junio de 2019 fueron sorprendidos por los trillizos Oliver, Asher y Abel.

“Me encanta tener una gran familia, siempre hay alguien con quien hablar“, reflexionó la mujer todoterreno. Si bien ellos se sienten una familia completamente normal, son conscientes que ante la mirada del otro su historia es una excelente locura. Por eso, es que decidieron trasmitir su día a día en las redes sociales.

“Nuestra gran vida familiar”, es el nombre de usuario de Instagram. Allí, cada uno de sus miembros es protagonista de esta inusual pero curiosa historia.