CORRIENTES - Una jueza de Menores decidió separar de su familia a un adolescente de catorce años que se autopercibe varón, deseo que no era aceptado por sus padres. El fallo judicial establece la guarda a favor de su abuela paterna, tratamiento psicológico para todos y el pedido del respeto de su pertenencia al colectivo LGTB+.

La jueza de Menores Pierina Ramírez tomó el caso a fines del año pasado a raíz de un informe que elevó una psicóloga del Departamento de Medicina Familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste, dando cuenta de la grave situación de vulnerabilidad que presentaba el adolescente.

La profesional detalló que el chico contó en sucesivas entrevistas que sus padres no aceptaban su decisión. Y que ello le causaba sentimientos de desazón y desesperanza, además de atravesar un profundo cuadro depresivo. La psicóloga indicó que el adolescente pidió ayuda “para denunciar a ambos padres, aunque relataba sentir miedo respecto de lo que podría pasar con él y los progenitores”.

Apenas tomó intervención en el caso, la jueza Ramírez advirtió que debía tomar medidas de protección en forma urgente. Además, solicitó la colaboración de la Dirección de Género de Corrientes y de un referente de la comunidad trans, que tuvieron un rol clave en la resolución final.

"Me encontré con un chico que no era comprendido, con padres que estaban cerrados y no acompañaban su proceso de búsqueda y crecimiento", explicó la jueza. El adolescente es hijo único y sus padres -de clase media- están separados. La relación entre los progenitores tampoco es buena y uno de los motivos de reproches mutuos es la autopercepción de su hijo.

"Él pidió salir del seno de su familia. Pidió ir a vivir solo, pero como eso no era posible, eligió hacerlo con su abuela paterna. Es por eso que le otorgamos a la mujer una guarda excepcional por un año, que es prorrogable", detalló la magistrada.

“Ninguno de los progenitores ha podido identificar los factores de riesgo que rodean al hijo. Me refiero particularmente a la ideación suicida y autolesiva, sentimientos de desesperanza, aceptación propia y del medio social /familiar que fueron detallados en los concluyentes informes psicológicos y psiquiátricos”, sostuvo Ramírez en su resolución.

Indicó que para el adolescente el contexto que lo rodeaba era “desolador”. Y que los informes de la evaluación psicológica forense practicada a los padres reveló que no podían “dispensar una crianza saludable y respetuosa de las necesidades del adolescente”.

Ramírez señaló que el adolescente es sujeto de una protección especial por hallarse en una situación de “vulnerabilidad profunda”, pues “no solamente es una persona menor de edad en pleno desarrollo y formación sino también acogido a un grupo minoritario denominado LGTB+ quienes, históricamente han sido víctimas de discriminación, estigmatización y violaciones a sus derechos fundamentales”.

La jueza mencionó que el adolescente cayó en un pozo depresivo “producto de la orfandad familiar, cimentada en la dificultad de los progenitores para poder brindar una continencia asertiva, efectiva y afectiva a su hijo”. Y que el chico estaba inmerso “en una beligerante conflictiva adulta que le impide transitar de manera armónica, saludable y con la continencia de ambos progenitores el proceso de su identidad de género”.

Ramírez aplicó lo establecido en la Ley de Identidad de Géneros, que garantiza el respeto de la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo.

El fallo establece un régimen de comunicación amplio con los padres y le impuso a éstos la obligación de indicar en un muy corto plazo los psicólogos y psiquiatras que atenderán a su hijo de manera continuada y sistemática. Además, ambos deberán iniciar un tratamiento psicoterapéutico con orientación psicoeducativa en la temática y la jueza les ordenó “abstenerse de comentar, referir o expresarse uno del otro de manera irrespetuosa y grosera” en presencia de su hijo.

Fuente: Clarín