El caso de Sol Casella conmovió todo Lomas de Zamora y se difundió por todo el país, ya que la joven tenía 23 años, no contaba con enfermedades preexistentes e igualmente falleció tras contraer coronavirus en el mes de abril.

La víctima estudiaba periodismo y se abocaba a esa profesión, tanto en medios nacionales como también en portales de Chile. “Se sentaba a las 8 de la mañana y se hacían las 21, pero Sol seguía trabajando y estudiando. Por su profesión, estaba muy informada sobre el COVID-19, tomaba todos los cuidados y me decía que usara doble barbijo", detalló su madre en diálogo con Infobae. 

"Todo el tiempo me preguntaba cuándo llegarían las vacunas de sus abuelos y de su padre, que tiene 54 años y está dentro del grupo de riesgo porque tiene EPOC. Estaba muy preocupada por ese tema”, expresó.

Sol comenzó a padecer cefalea y dolor en los ojos, pero pensó que era debido al cansancio por la gran cantidad de horas que pasaba frente a la computadora trabajando. Sin embargo, los días pasaban y el malestar no cedía. Por ese motivo, el 18 de abril fue a hisoparse al Sanatorio Sagrado Corazón, en Balvanera y el resultado fue positivo. Aunque ni sus padres, ni sus hermanas menores, ni su novio, se contagiaron.

“El 22 de abril, levantó fiebre y se sentía muy mal. La internaron porque no saturaba bien y le pusieron oxígeno, pero su estado se iba agravando. El 1 de mayo, la pasaron a Terapia Intermedia y, tres días después, a Terapia Intensiva. Todos sus órganos funcionaban bien, pero el virus fue directamente a sus pulmones y fue arrollador. Mi hija era joven y sana pero el COVID-19 le destruyó los pulmones. Actuó como una esponja y no permitía que pudiera respirar”, indicó Claudia, con todo el dolor por la pérdida de su hija.

Los médicos de Terapia Intensiva lucharon con todos sus recursos para tratar de salvarle la vida, pero finalmente el 14 de mayo se produjo su deceso, justo cuando su hermana menor, Delfina, cumplía 17 años.

Me autorizaban a verla dos veces por semana y todos los mediodías me daban el parte telefónico. Ya me habían avisado que si surgía alguna complicación me llamarían enseguida, pero que si todo estaba bien solo recibiría el parte telefónico del mediodía. Fuera de ese horario, rogaba que el teléfono no sonara. A las 4 de la mañana, me llamaron del sanatorio... Tenía la esperanza de que fuera para avisarme que le habían hecho algún procedimiento diferente, pero después de contenerme con la conversación, me dijeron que sentían mucho lo que había pasado y que Sol había tenido un paro cardíaco”, manifestó a Infobae.

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