COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Samaipata se encuentra a 119 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, una de las ciudades más importantes de Bolivia. En ese pequeño pueblito de 10 mil habitantes, Flavio Duplatt (51) y Esther Medina Muñoz (37), su pareja, esperan autorización para poder ingresar a Argentina y volver a Comodoro luego de estar 7 meses varados en el país vecino. Es que cuando ingresaron a Bolivia, el último 15 de marzo, nunca imaginaron que cinco días después iba a iniciar la cuarentena más larga de estos tiempos modernos. 

“Estamos en la dulce espera”, dice Flavio a ADNSUR. “Estamos a 500 o 600 kilómetros de la frontera con Argentina. Entramos el 15 de marzo y el 20 se decretó la cuarentena y quedamos parados sin posibilidad de movernos y transitar. Pensamos que iba a ser pasajero, que no iba a durar mucho y que íbamos a poder seguir nuestro plan de recorrer América, pero cuando vimos que el tiempo transcurría y que las fronteras seguían cerradas, nos planteamos regresar a Argentina, pero nos encontramos con que las fronteras también estaban cerradas y acá estamos”, contó.

Desde entonces, Flavio y Esther se encuentran varados. Primero se quedaron en un pueblo rural y hace unos meses se mudaron a Samaipata para realizar trámites migratorios. A la distancia cuenta que iniciaron gestiones en el Consulado argentino, pero hasta el momento no obtuvieron respuestas, y a raíz de una entrevista radial pudieron contactarse con el senador Alfredo Luenzo a quien le solicitaron colaboración con las gestiones.

“Queremos ver si hay alguna ventana de luz para ingresar a la Argentina. Luenzo nos dijo que va a hacer gestiones, puede demorar, puede ser rápido pero por lo menos tuvo la deferencia de atendernos y contestarnos”, indicó Flavio, esperando que tengan respuesta.

Son de Comodoro, quedaron varados en Bolivia y piden que los autoricen a entrar a Argentina para volver a la ciudad

CAMBIO DE VIDA

Flavio y Esther se conocieron hace un par de años en Comodoro. Por entonces él trabajaba en el petróleo y ella hacía poco tiempo había llegado a la ciudad desde España, trasladada por la antigua Repsol. 

Hace un año y medio decidieron darle un vuelco a sus vida y viajar por América. Así, vendieron todo lo que tenían, alquilaron una casa, compraron un camper y salieron a recorrer el mundo para vivir viajando.

El 24 de junio de 2019 salieron de Comodoro. El primer objetivo fue recorrer Argentina, principalmente el norte del país, desde Río Negro a Misiones. Luego ingresaron a Paraguay, recorriéndola de oeste a este y cruzaron a Brasil, donde conocieron toda la costa hasta Salvador de Bahía. 

En marzo de este año entraron a Bolivia y cinco días después comenzó la cuarentena. 

Con el valor del dólar en contra, a los ingresos de alquiler de su casa y su trabajo en marketing online, sumaron las clases de Entrenamiento Funcional, disciplina en la que trabajaban en Comodoro. “Eso nos permitió generar ingresos en el día a día. No lo pensábamos hacer pero se dieron las circunstancias y nos permitió vivir acá en Bolivia. La verdad es complicada la situación porque en los pueblos donde estamos tampoco hay cajeros automáticos y los negocios no reciben tarjetas de crédito y se manejan todo con la moneda local. Eso es lo que hace complicada la permanencia en un país, porque poco tiempo se puede sostener pero 7 meses es complicado. Por suerte en el último tiempo estamos recibiendo la ayuda y la solidaridad del pueblo de Bolivia que nos da la posibilidad de estar en un lugar donde podemos estacionar con el vehículo, nos proveen de electricidad y nos dan hasta internet, valoró.

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Flavio y Esther están agradecidos al pueblo de Bolivia y aseguran que cuando uno viaja “se rompen muchos mitos que se escuchan a la distancia", como qué sucede con la atención en salud cuando una persona es inmigrante. “Acá en Bolivia el servicio médico que nos atendió como uno más de un pueblo, siempre nos aclararon que por más que fuéramos argentinos y extranjeros íbamos a tener la atención garantizada y eso es súper valorable”, reconoce Esther.

Sin embargo, más allá de la buena atención que recibieron en su ruta, ellos sienten que es momento de volver. “Todo tiene un límite, por eso estamos haciendo los reclamos para poder retornar a Argentina y ver cómo se desarrolla esta situación de pandemia mundial para que en un futuro podamos seguir viajando”, dijo Flavio, esperando que pronto lleguen las respuestas en esta nueva etapa de flexibilización.