Luego de que Bill y Melinda Gates decidieran poner fin a su relación de más de 27 años, comenzó en las últimas horas el debate sobre la fortuna que entra en jugo durante el divorcio.

“Seguimos compartiendo la creencia en esa misión y seguiremos trabajando en conjunto en la fundación, pero ya no creemos que podamos crecer juntos como pareja en la siguiente fase de nuestras vidas”, habían asegurado el fundador de Microsoft, cuyo patrimonio total, que lo convierte en la cuarta persona más rica del mundo, es de 130.2 mil millones de dólares, y su ahora ex esposa en relación al final de su convivencia.

La relación entre ambos había comenzado en 1987, un año antes de que Gates se convirtiera en el multimillonario más joven del mundo. Siete años después, en 1994, la pareja se casó, pero pese a ello, afirma la revista Forbes, la fortuna de ambos no está muy vinculado hoy con Microsoft. “Cuando Microsoft salió a bolsa en 1986, poseía el 45% de la empresa. Hoy posee menos del 1,3% de las acciones en circulación”, indicó la publicación norteamericana previo a remarcar que en los últimos años el fundador de la compañía pasó a diversificar su cartera usando además parte de la liquidez para financiar la fundación que él y Melinda poseen.

En base a la revista el matrimonio  tiene varios negocios en común, entre ellos, el holding Cascade Investement que posee el 47% de la empresa Four Seasons Hotels And Resorts; el 25% de Ecolab, el 12% de la Canadian National Railway; y el 4% de Berkshire Hathaway, el grupo inversor del magnate Warren Buffett.

La mansión donde ambos residen, en Seattle, Xanadú 2.0, es una de las propiedades más caras del mundo, tiene 6000 metros cuadrados y está ubicada en una colina con vistas al lago.

Gates, reveló Business Insider, compró la propiedad en 1988 -dos años después de consolidar su primer ‘pico’ de fortuna- por 2 millones de dólares y gastó otros 63 millones en la construcción completa. Hoy en día tiene un valor aproximado de 135 millones de dólares.

Además, el matrimonio posee otra mansión en California adquirida en 2014 por 18 millones de dólares, y una segunda en el mismo estado que fue comprada en plena pandemia -abril de 2020- por unos 43 millones de dólares.

En base a la mencionada revista se estima que la cartera de bienes raíces de Gates tiene un valor de más de 200 millones de dólares, y el matrimonio  no había firmado un acuerdo prenunpcial antes de pasar por el altar, por lo que todos sus activos se dividirían según un contrato de separación al que llegó la pareja.