ESPAÑA - El impacto del Covid-19, más allá de la salud, está abriendo la puerta a cambios radicales en la organización del mundo laboral. Si el teletrabajo ha pasado de ser una práctica minoritaria a un experimento masivo, este horizonte abierto facilita que los debates que parecían utópicos salten a la realidad.

La propuesta de una semana laboral de cuatro días sin rebaja salarial llega ahora a España de la mano de una plataforma que, con el nombre de 4 Suma, quiere empujar para que se abra el debate en las instituciones, las empresas y los sindicatos.

La empresaria María Álvarez es una de sus impulsoras, y señala que la crisis generada por el Covid, el confinamiento, el cierre de escuelas ha puesto aún más luz en los problemas de conciliación, la densidad en las grandes ciudades, la contaminación que genera del transporte, el presencialismo en la oficina, la desigualdad de género y el cambio climático. Es el momento, señala, de ser ambiciosos y de impulsar una propuesta en un momento en el que aún se tardará en iniciar una vida “libre de virus”. Y donde el tiempo ha tomado otra dimensión.

La situación obliga a reflexionar sobre un sistema laboral y vital que evite aglomeraciones, que facilite la conciliación de todos, que rebaje la densidad en el transporte público y también en las oficinas. Un cambio en la forma de vivir que ya se iba apuntando porque esta empresaria señala que su generación –tiene 38 años– no va a estructurar su vida en torno a una jornada laboral inacabable.

La idea de establecer una semana laboral de cuatro días entra así en España a modo de campaña y de reflexión social unas semanas después de que la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Arden, hiciese esta invitación a los empresarios de su país. Una invitación para poder conciliar y también para reactivar el turismo interno. Fue precisamente en su país donde la empresa Perpetual Guardian abanderó hace dos años la puesta en marcha de una semana de cuatro días sin reducción salarial, haciendo lobby para trascender a nivel internacional.

Apuestas puntuales que abren puertas pero que a raíz de la crisis del Covid-19 convergen en una reflexión general sobre los horarios, sobre el tiempo de vida. En la encuesta presentada a finales de mayo por el Centre d’Estudis d’Opinió sobre usos del tiempo y confinamiento, un 63,5% de los ciudadanos indicaba que en estos meses ha reflexionado sobre la organización del tiempo. Alexis Serra, director de la Oficina per a la Reforma Horària, subrayaba que un 63,1% del conjunto de los encuestados consideran que se deben modificar.

En una propuesta de reducción del 20% de la semana laboral con mantenimiento del salario en base a los criterios de productividad. España es uno de los países que trabaja más horas pero la productividad por hora es del 31,5% (en Noruega del 79,9%, Dinamarca 55,35).

María Álvarez remarca que es un cambio de concepción del tiempo y de la vida misma: "no se puede volver a la nueva normalidad como si no hubiera pasado nada”. Trabajar ocho horas al día, cinco días a la semana con un nivel alto de concentración y productividad es casi imposible.

Fuente: La Vanguardia