ESQUEL (ADNSUR)- El 2 de mayo del 2008, el Volcán Chaitén explotó en Chile y una masa densa y constante de ceniza volcánica viajó los 200 kilómetros al este en línea recta que separan Chaitén de Esquel, pasando por todas las localidades de la zona, tornándolo todo gris.

Con solo mirar lo que sucedía en las comunas chilenas de Chaitén, Futaleufú, y aledañas, se tomaba conciencia inmediata de la emergencia. Chaitén no solo estaba sumergida en ceniza, sino que había desbordado el río, arrasando con más de 500 casas, autos, postes y destruyendo escuelas.

En tanto en Chubut, la erupción había provocado un sismo de 5 grados en la escala de Richter, con epicentro a 40 kilómetros al oeste de la localidad de Leleque, afortunadamente sin heridos. Los temblores se sintieron en inmediaciones del Parque Los Alerces y Trevelin, detalla en este nuevo aniversario el medio EQS Notas.

Ese día, en Esquel se ocultó el sol en medio de la nube de ceniza y los habitantes fueron uno a uno viviendo a su manera este fenómeno desconocido hasta ese momento.

De las primeras horas de incertidumbre a la devastadora realidad, se fue conociendo que las comunidades chilenas habían sido evacuadas y se estaba albergando a los pobladores donde se podía.

En aquel entonces, el gobernador Mario Das Neves llegó a Esquel y dispuso el cierre de colegios y aeropuertos. Las rutas, que permanecieron abiertas a pesar de la escasa visibilidad, se humedecieron con agua para evitar más suspensión de ceniza.

Con el correr de las horas, se dio a conocer que la ceniza no era tóxica pero sí podía provocar situaciones respiratorias, enrojecimiento de ojos e irritación de garganta. Por prevención, se dispusieron planes de contingencia en el Hospital Zonal de Esquel para poder proveer a quienes necesitaran de barbijos y colirios.

Asimismo, se ordenó el acopio de agua ante la posibilidad de una nueva erupción. Desde el Gobierno nacional, enviaron un avión Hércules del Ejército con remedios para distribuir en toda la comarca.

Por la tarde, la nube gris ya se podía divisar desde Comodoro Rivadavia y desde la Dirección de Defensa Civil de Esquel estimaron que para las 18 horas, el 50 por ciento de la superficie de Chubut había sido cubierta por la ceniza.

Las puertas y ventanas se sellaron con cintas de papel para evitar la contaminación permanente del aire, y la vida se limitó a lo mínimo por unos días.