ROSARIO - Un hombre sufrió un grave corte en una mano con una amoladora y la nena de 11 años, que jugaba con sus hermanitos, corrió a su auxilio. 

“Hice fuerza para no llorar y cuidar a mis hermanos”. Así resumió Priscila su actitud inmediatamente después de advertir que su papá se había cortado la mano empleando una amoladora.

Carlos Costilla trabajaba en su casa en la localidad de Montes de Oca y la máquina se deslizó y le cortó una de sus manos. La lesión incluyó tres tendones, una arteria, nervios y el disco llegó hasta el hueso.

Frente a esa desesperante escena, su pequeña hija no lo dudó y acudió para ayudar a su papá, que estaba bañado en sangre.

Según informó el portal Infomás, el rol de la menor fue fundamental al aplicar un torniquete, el procedimiento indicado para evitar la pérdida de sangre, hecho que no solo podría haber derivado en una amputación, sino incluso en la muerte del hombre.

Mientras la nena ayudaba con una toalla, el papá con la mano sana pudo llamar a la ambulancia que primero lo llevó a Cañada de Gómez, desde donde fue derivado luego al Sanatorio Los Alerces de Rosario.

“Mi hija me salvó. Si no fuera por ella quizás yo no la contaba”, relató el hombre a Radio 2, mientras se recupera de la profunda lesión.

Lo particular del asunto es que, como tantos otros niños en pequeñas localidades, Priscila participa de la Escuela de Cadetes que tienen los Bomberos Voluntarios de Montes de Oca en la que recibe nociones sobre rescate y primeros auxilios, resumió Vía Rosario.