COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) -  Roberto tiene 80 años y es un  jubilado provincial que ante el atraso de los pagos por parte del gobierno provincial, junto a su esposa Blanca, decidieron no quedarse con las manos en los bolsillos y rebuscársela para poder pagar sus cuentas.  Así, en marzo del año pasado, en plena pandemia y ante la imposibilidad de ir a la Saladita como lo venían haciendo, decidieron empezar a vender “calzones rotos, tortas fritas y pan casero” afuera de su casa.

Este jueves por la mañana, Roberto sacó como todos los días una mesita y una silla a la puerta de su casa en Alem 933. Allí se sentó junto a unas bolsas de papel donde se pueden encontrar calzones rotos y tortas fritas.

En diálogo con ADNSUR, reconoció que gracias a las ventas “por lo menos vamos saliendo gracias al pueblo de Comodoro Rivadavia que me ha dado una mano muy grande”. Y recordó que comenzaron a vender  “en marzo del año pasado ya empezamos porque no teníamos otra cosa que hacer, se venían las cuentas, pagar la luz y el gas. Ahora ya por lo menos vamos saliendo". 

“La patrona” como la llama a Blanca,  su compañera de toda la  vida,  se levanta muy temprano para amasar y cocinar.  Después él se encarga de venderlos tanto de mañana como de tarde:  "Acá estoy con  lluvia , nieve y viento firme como tuerca de puente", dijo tras indicar que los días que no fabrican, les tocan el timbre y les piden porque conocen "la calidad".

Roberto indicó que las ventas de los calzones rotos y tortas fritas les permitieron salir adelante en un momento muy complejo porque “se retrasaron hasta 3 meses y bueno, uno ya iba atrasado. Así que hubo que atacar a esto nomas.  Yo soy un hombre grande, de 80 años y no me quedó otra cosa”

Finalmente, dijo que  una vez que termine de pagar todas las deudas, y se normalice la situación de los pagos “descansaré” , pero por ahora quienes quieran comer unas ricas tortas fritas, calzones rotos y pan casero podrán seguir encontrándolo en Alem 933.