BOLIVIA (ADNSUR) - Un suceso desalmado ocurrió este fin de semana en la localidad boliviana de Tarija. Allí, una perra fue enterrada viva, dejando solo su cabeza en el exterior.

Los vecinos de la zona dieron aviso tras escuchar los aullidos del can. Por ese motivo, se comunicaron con la policía para lograr salvar al animal. Los agentes con mucho esfuerzo lograron sacarla del entierro, donde se permanecía inmovilizada.

Rápidamente, fue llevada hasta la veterinaria donde detallaron que su estado de salud "se encuentra delicado porque, al parecer, ya estaba hace días enterrada y perdió la movilidad de sus extremidades". 

La perra de tan solo dos años seguirá internada hasta poder recibir el alta, para luego ir a un hogar temporal conseguido tras una campaña realizada por los ciudadanos.