CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - Ante el inminente comienzo del ciclo lectivo en las distintas provincias argentinas, especialistas en salud mental consideran que además de los protocolos sanitarios para prevenir los contagios de Covid-19 en la escuela, es importante además la elaboración de un “protocolo emocional” para contener tanto a alumnos como a docentes.

El foco del debate actual está puesto en que se necesita de un cuidado físico específico y contar con elementos y estrategias que brinden seguridad a toda la comunidad educativa para evitar que el virus se propague. A eso, se le debería sumar una contención psicológica y poner sobre la mesa el papel de las emociones en el aprendizaje actual, consideran los expertos.

“No sólo se trata de volver a la escuela para usar tapabocas, alcohol en gel y respetar el distanciamiento sino también hay que comprender que las emociones son parte activa del proceso de aprendizaje. La emoción y la cognición van de la mano, es un error separarlos”, señaló a TN Marilina Rotger, docente y neuropedagoga especializada en inteligencia y educación emocionales.

“La cuarta ola muy silenciada de COVID-19 es el impacto en la salud mental que tuvo en el ser humano, que somos animales sociales y, en especial, en los niños y adolescentes que tienen su cerebro en formación y en desarrollo pero han estado casi todo el año en su casa o en contacto con unas pocas burbujas”, destaca por su parte Hernan Alessandria, médico especialista jerarquizado en Psiquiatría y Psicología médica (M.P. 114.033) y presidente de la Asociación Civil Globalpsy.

Básicamente, los chicos van a la escuela para socializar y para adquirir conocimientos. “Este aprendizaje se ve en jaque porque no se pueden separar las emociones de los procesos cognitivos, ambos están íntimamente ligados. Entonces, en un protocolo emocional podemos hablar de nuestros sentimientos, tratar de hacerlo en un ámbito adecuado y brindar herramientas para la gestión de estas emociones de una manera preventiva, sobre todo en los docentes, que son quienes van a llevar a cabo mayormente este trabajo”, indica Alessandria.

La Asociación Civil Globalpsy defiende poner en agenda la inteligencia emocional y la importancia de la salud mental, sin las cuales afirman que no será posible una buena escolarización, por lo menos durante este año.

“Muchas de las estructuras de nuestro sistema nervioso están diseñadas desde las emociones. Éstas empiezan en el intelecto. Son responsables y atraviesan la toma de decisiones, el desempeño de una persona, la manera en que se vincula, cómo se motiva. Afectan también los procesos de atención y memoria. Hay que empezar a contemplar que las emociones son parte activa en el aprendizaje, más aún en este contexto que estamos viviendo por la pandemia”, agrega Rotger.

Este protocolo emocional ayudará a que los estudiantes completen su proceso de aprendizaje y los cuidará emocional y afectivamente.

“Si les damos confianza, seguridad y montamos escenarios que estén libres de amenazas, vamos a hacer que el cerebro emocional se relaje para que la información pueda llegar a las redes cognitivas, para poder proyectar de una manera efectiva lo que estamos viviendo y transitando. No se trata solamente de recuperar contenidos que creen muchos que hemos perdido, sino de buscar una escuela diferente”, indica la especialista en neuropedagogía.

Fuente: TN