CALETA OLIVIA - Se estima que en Caleta Olivia sumarán poco menos de un centenar y algunos llegaron ayer en un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas al aeropuerto de Río Gallegos para luego abordar uno o dos vehículos utilitarios hasta el destino final, pero la mayoría lo está haciendo en vehículos particulares y en colectivos de larga distancia.

Una de estas unidades, de empresa Taqsa – Marga, llegó en la tarde noche del sábado procedente de Córdoba. En Caleta Olivia descendieron 19 pasajeros residentes en la ciudad del Gorosito, Pico Truncado, Las Heras y Perito Moreno. Estos últimos trasbordaron a trafics de los respectivos municipios.

Debido a que ya no había luz solar, el operativo de bioseguridad se hizo en el acceso norte donde se encuentra el control policial, con la participación de personal de diferentes reparticiones que conforman el Comité Operativo de Emergencia (COE), a excepción de referentes de la Dirección Provincial de Transportes.

Es que éstos ahora se adelantan hasta el límite interprovincial (donde se encuentra la Comisaría Ramón Santos) para verificar los permisos de circulación nacional y autorizaciones de viaje de cada pasajero.

En Caleta se realiza la desinfección de los colectivos, autos y equipajes, se toma la temperatura corporal a los pasajeros, quienes deben firmar una declaración jurada por la cual están obligados a cumplir un aislamiento obligatorio de dos semanas. Algunos van a hoteles y otros a domicilios particulares que son controlados. Incluso si realizan la cuarentena con algún familiar, éste también tiene prohibido salir, informó El Patagónico. 

El restante colectivo, de la empresa Andesmar, llegó este domingo a la mañana procedente de Jujuy, habiéndose realizado el operativo de bioseguridad frente a la abandonada casona del Consejo Agrario. 

Allí descendieron diez caletenes y el resto de los pasajeros continuaron viaje hacia Puerto Deseado, San Julián y Rio Gallegos. Además, se supo que otro micro de Andesmar que provenía de otra provincia norteña pasó por Caleta Olivia sin detenerse ya que la totalidad de sus pasajeros tienen residencia en Río Gallegos y otras localidades del sur santacruceño.