"En lugar de demostrar cierta proclividad a ayudar a colaborar para identificar qué es lo que pasó, esta gente, no contenta con lo que hizo, decidido refugiarse en su propiedad privada impidiendo el ingreso de los inspectores de la brigada de Control Ambiental", cuestionó el viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovsky.

El equipo de la brigada de Control Ambiental llegó este martes a Chubut para recabar las pruebas para ser presentadas a las Justicia, pero "la impunidad de esta gente no solamente alcanza a maltratar a los animales del modo que lo hicieron con los pingüinos, sino también refugiarse en su presunto derecho a su privacidad o al ejercicio de la propiedad privada y no dejaron entrar a la brigada de Control Ambiental por lo que tuvimos que ir a la Justicia nuevamente hoy para pedir un allanamiento y que se nos franqueara el paso, cosa que va a ocurrir mañana".

En diálogo con Canal 12, el funcionario nacional calificó el hecho como "una atrocidad" las acciones que desembocaron en la muerte de centenares de ejemplares adultos y pichones en la mayor colonia continental de pingüinos de Magallanes, donde una persona abrió un camino con una topadora en un campo lindero y aplastó 140 nidos, además de colocar una cerca electrificada.

Federovsky remarcó "tanto el Ministerio de Ambiente de la Nación, como las provinciales, no lo puede dejar pasar sin intervenir fuertemente, sin identificar las razones recolectar las pruebas y las evidencias y finalmente sin presentarse a la Justicia".

"Hay una cultura en alguna gente muy acentuada de considerar que lo propio los bienes que tienen le dan autoridad o derecho para hacer con el bien común lo que se les venga en gana; y la verdad que no hay nada más atentatorio contra el ambiente que esa conducta" criticó.

Delito ambiental

Sobre la tipificación del delito ambiental indicó que el Ministerio viene reclamando insistentemente: "Necesitamos una figura delictiva que permita a la Justicia perseguirlos por aquello que hicieron, que es el daño al ambiente, a la fauna, la naturaleza al bien común. Ante la ausencia de esa figura del delito ambiental, delito ecológico, o ecocidio, la Justicia tiene que recurrir a algunos atajos para darle potencia judicial a una situación que debería encuadrarse de otro modo. Este tipo de ataques son ataques a la naturaleza".

"Es hora de discutir seriamente además del delito ambiental, cual es la relación entre el bien común y el interés particular y entender que la propiedad privada es sagrada en lo que refiere a que nadie puede enajenarla de su dueño no es una habilitación para hacer lo que uno quiera dentro de sus limites son considerar los daños que pueda provocar al ambiente a los ecosistemas, la fauna incluso al calentamiento global, el deterioro ambiental".

"Hay que remitirse a las palabras que el Papa en la encíclica Laudato si 'En temas tan frágiles como el ambiente, el bien común no puede quedar supeditado al interés particular del mercado' y ese es un debate que hoy tenemos que dar ´porque de lo contrario las posibilidades de defender el bien común, la naturaleza" destacó el viceministro de Ambiente.

Repercusiones internacionales

"Estamos hablando de Patrimonio, y no pertenece desde ya a la persona que es dueña del campo, pero tampoco pertenece con exclusividad al país que alberga a la mayor colonia de pingüinos de Magallanes del América del Sur; es Patrimonio mundial. Del mismo modo que reclamamos respeto sobre bienes comunes como la Antártida, bosques nativos, o el Amazonas, tenemos que ser del mismo modo respetuosos con este tipo de situaciones y entender que no nos pertenecen".

"Este Ministerio de Ambiente de la Nación en vez de refugiarse en una discusión si tiene o no competencia, fue y puso la cara, envió la brigada de control ambiental, comprometió la presentación de una denuncia penal y va a estar allí ayudando acompañando, denunciando, exhibiendo y exponiendo todas estas atrocidades contra el ambiente", finalizó.

Con información de Canal 12

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