Este 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro, uno de los mejores amigos del hombre, con el fin de crear conciencia sobre el abandono y adopción responsable de estos animales.

Esta fecha se conmemora desde el año 2004 y tiene un significado más profundo. En la actualidad, existen más de 300 millones de perros en el mundo, de los cuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 70% no tienen un hogar.

¿Qué cuestiones hay que tener en cuenta para realizar una adopción responsable?

1. Es importante asegurarse de que el cachorro tenga por lo menos 45 días de vida antes de llevarlo a casa. Lo ideal es dejarlo hasta los 60 días con su mamá, ya que esas dos semanas serán clave a nivel aprendizaje y determinarán en gran medida su comportamiento futuro. Una vez en casa, deberás realizar una consulta con el veterinario para hacer un chequeo general. El profesional definirá un cronograma de vacunas, medidas de prevención y una dieta adecuada.

“Resulta fundamental a la hora de la adopción de un cachorro tener en cuenta que la separación de su madre, hermanos o de otros animales o personas con los que convivía, además de un cambio del ambiente, resultan en un marcado estrés para el mismo. El cambio de alimentación también puede provocar estrés, por lo que lo ideal sería los primeros días respetar el alimento que estaba consumiendo anteriormente, y luego de 2 o 3 días comenzar un cambio gradual al alimento que elegimos proveerle en el nuevo hogar”, explica Julia Fenley, coordinadora de Asesores Técnicos de Vitalcan, compañía con más de 20 años en el mercado del cuidado de las mascotas.

2. Procurar hacer de su hogar un lugar seguro. Los cachorros son muy curiosos, por lo que deberás tener cuidado evitando situaciones de riesgo como dejar a su alcance piezas pequeñas que pueda llegar a llevarse a la boca y atragantarse, otras muy nocivas como pilas o baterías, objetos cortantes, cables que pueda masticar, etc. También limítale el acceso a lugares inseguros como balcones, patios con piscinas o la calle.

3. Asignarle un lugar. El cachorro debe tener un espacio definido y reconocerlo como propio. Para esto, sería bueno utilizar colchonetas o canastos (no de mimbre o similar). Cuando vaya a su lugar, podés reforzarlo con un premio.

4. Dejarlo dormir. No te preocupes si duerme mucho, los cachorros pasan muchas horas durmiendo. Es importante no molestarlos, ya que pueden estresarse.

5. Enseñarle su nombre. Seguramente lo primero que harás cuando el cachorro llegue a casa es ponerle un nombre. Es fundamental repetírselo reiteradas veces, y ante su respuesta recompensarlo con elogios (en un tono dulce y amable de voz) y mimos.