CAPITAL FEDERAL - La aeronave SAAB 340 de la Fuerza Aérea que se utiliza en esa frecuencia quedó sin servicio al descubrirse una infestación de ratas en su interior. Dio la alarma personal de rampa que observó restos de cables en los compartimientos del fuselaje. Una inspección más profunda realizada por mecánicos y técnicos de la base aérea de Comodoro Rivadavia, asiento de las aeronaves de transporte lo confirmó. Cables mordisqueados, viruta de la cobertura y, el factor decisivo, presencia de excrementos, obligaron a dejar en tierra a los dos únicos Saab en servicio hasta tanto se tomen las medidas para eliminar la plaga.

El problema no es sólo erradicar las ratas sino constatar hasta dónde se dañó el cableado y qué sistemas afectó el roedor con sus mordisqueos.

Es un tema que involucra la seguridad aeronáutica y pone en riesgo tanto la vida de la tripulación como el pasaje. Una fuente veterinaria consultada por este diario dijo; "los roedores se caracterizan por poseer dos pares de dientes incisivos que no paran nunca de crecer. Por ese motivo tienen la necesidad diaria de roer materiales para mantener los incisivos cortos y afilados. También roen para hacer entradas y obtener alimento, anidan en lugares cálidos y secos, incluyendo cajas, armarios, gabinetes, y, el interior de una aeronave reúne esas condiciones". "Es probable que si el envolvente de los cables es de goma butílica, entonces deben estar alimentándose porque ése material es un manjar gastronómico, se sabe del gusto de las ratas por la goma butílica", acotó el veterinario.

LADE es la empresa estatal que depende de la Fuerza Aérea y del ministerio de Defensa, secretaría de Logística, y efectúa vuelos de fomento entre destinos patagónicos a los cuales no llegan las aerolíneas comerciales.

Por conexión los habitantes del sur del país pueden arribar más rápido a los grandes centros urbanos. Una ventaja a la hora de enfrentar emergencias médicas.

Había tres vuelos semanales entre Río Grande y la capital santacruceña y siempre se ocupaban la totalidad de las 35 plazas del Saab.

El parate repentino en el movimiento de pasajeros y carga comenzó a sentirse con protestas hacia los intendentes y a la conducción de la Fuerza Aérea canalizadas en las redes sociales. Los habitantes de Río Grande son los más afectados porque el modo aéreo es la salida más rápida hacia el continente, la alternativa terrestre los obliga a entrar a Chile vía ferry para trasladarse luego a Río Gallegos.

No faltaron los memes de ratas que aludieron a la fuga de funcionarios acusados de corrupción.

La flota de transporte de la empresa que explota la Fuerza Aérea cuenta a la fecha con tan sólo dos aviones SAAB 340 de los cuatro que se adquirieron en 2009 y tres aviones de menor porte, Twin Otter.

El escenario de la suspensión de vuelos de fomento ocasionado por la invasión de roedores puede complicarse más por la falta de pilotos capacitados para comandar aeronaves de transporte. El jefe aeronáutico Enrique Amreim dispuso un recorte draconiano en la asignación de horas de vuelo destinadas a la capacitación de los aviadores en dos sistemas que son la esencia de la fuerza; los pilotos de caza y los de transporte. En el Programa de Actividad Operacional 2018 de la Fuerza Aérea (PAO 2018) al que accedió este diario, el punto 6 dice; "Cursos de Especialidad Avanzada, dada la baja disponibilidad de horas de vuelo para impartir los cursos de Estandarización de Procedimientos para aviadores de Combate y Transporte, no se prevé el inicio de los mismos en el presente año". Entre los pilotos es un secreto a voces que la eliminación lisa y llana de horas para capacitar a "cazadores" y "transporteros" responde a la necesidad de disponer de fondos y destinarlos a cumplir con el pago del contrato en dólares por la adquisición de los aviones de entrenamiento Texan T6-C de origen estadounidense. Es una cuenta de más de 157 millones de dólares, a la fecha se habrían pagado alrededor de 67 y sólo se recibieron 4 de los 12 aviones involucrados en la operación.

Fuente: Ámbito