COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) -  Con el comienzo de febrero la ciudad se convirtió en la más cálida del país. Los 31,5ºC impulsaron a las familias a disfrutar de los espacios abiertos, plazas y playas. Y entre estas últimas, las zonas costeras que se ubican hacia el sur de la ciudad, entre Comodoro y Caleta Olivia, son las preferidas de muchos.

Por las restricciones a la circulación que impone la pandemia de coronavirus, sólo es posible para los comodorenses llegar hasta aquellas que se encuentran antes del puesto Ramón Santos, límite con Santa Cruz.

Quienes decidieron disfrutar este lunes de una jornada realmente veraniega en algunas de esas playas se encontraron con la realidad que impone el deficiente estado de los caminos.

Y no se trata solamente del trayecto de tierra que une la Ruta Nacional Nº3 con la arena y el mar, sino también de los maltratados accesos y el peligro que implica intentar llegar a ellos desde la cinta asfáltica.

Para llegar a ellas desde Comodoro hay que girar a la izquierda en la ruta, lo cual es una maniobra complicada ya que los vehículos bajan la velocidad sobre la misma, sin poder desviarse hacia la derecha debido a que las banquinas se encuentran descalzadas por varios centímetros. 

Esto mismo sucede en el otro lado: el "salto" que el rodado debe dar para "bajar" de la ruta implica que se reduzca aún más la velocidad, en una vía en la que el tránsito es continuo y a altas velocidades.

Finalizado el día de playa, la odisea se repite. La aventura, esta vez, es poder "subirse" a la ruta desde una banquina más baja, con un caudal de vehículos que complica el ingreso a las mínimas velocidades que los conductores intentan para no romper el auto.

Por esto, varios de los vecinos que pasaron este lunes en esas playas piden que se gestione ante el organismo que corresponda el mantenimiento de estos caminos, para evitar que ocurra un accidente que podría convertirse en tragedia.