El vecino salteño mostró su indignación este sábado, luego de enterarse del precio de un salamín picado fino. 

Cuando lo compró y fue a la caja, Martín “ojeó” el precio del fiambre y se llevó una gran sorpresa cuando vio que en la etiqueta sobresalía la suma de “870 pesos”.

“De agregarle un poco de queso, hubiera dejado gran parte del sueldo en una picadita para dos personas. Un salamín, antes uno lo compraba para entretenerse un rato antes del plato fuerte", señaló el hombre que vive en el sur de la ciudad de Salta.

"Es una locura que una pieza de este fiambre hasta ahora típico de la mesa de los argentinos, de mediana marca, roce los $1.000”, agregó. 

Según informó El Tribuno, en el otro extremo de la ciudad norteña, Esteban, vecino del barrio El Huaico, se decidió a preparar unos sándwiches para no cocinar.

En el sector de fiambrería de un minisúper de la zona pidió 100 gramos de paleta jamonada (5 fetas), marca económica, y 200 gramos de queso. Ambas compras sumaron $300, más tomate y lechuga (una pieza) $140, una mayonesa $100 y pan lactal $140.

“En total pagué $680 para hacer unos sándwiches livianitos. Es una locura. Encima mi pareja me dijo: ¿y esto vamos a cenar? Hoy me caen más pesados los precios que la comida”, concluyó.