Pía Tebes recibió un trasplante de hígado el pasado 17 de junio por el cual sigue teniendo controles en el Hospital Garrahan en Buenos Aires. Su papá fue quien le donó el órgano. Su mamá, Alice Sandoval,  falleció en Bariloche durante el parto el 8 de mayo de 2020. A 3 meses de la operación, la pequeña se recupera. 

La historia de Pía se hizo conocida luego de que su papá pidiera ayuda para trasladarla desde El Bolsón, donde estaba residiendo Alice, hacia Buenos Aires para ser atendida en el Hospital Garraham. Había sido diagnosticada un  problema en el hígado, y su papá fue quien le donó el órgano. 

“La mamá de Pía dio la vida por ella y ahora la está ayudando desde arriba para que siga adelante. Ella hizo todo lo que pudo y ahora me toca a mí hacerme cargo de todo lo que viene”, contó Carlos Tebes, sobre  Alice, la mamá de Pía: “Cuando estaba de siete meses rompió bolsa. La beba nació el 7 de mayo de 2020 a las tres y media de la mañana. A las dos horas, murió la madre”, recordó en diálogo con TN.

“Ella ya tenía el diagnóstico de hepatitis autoinmune y sabía que podía ser un parto de riesgo, pero quiso seguir adelante con el embarazo porque quería ser mamá”

La pequeña fue diagnosticada por un problema en el hígado y fue así que Carlos pidió ayuda para poder trasladarla a Buenos Aires. Y así se conoció la historia de Pía. Lograron viajar y los médicos indicaron que debía recibir un trasplante, que finalmente recibió de su padre el pasado 17 de junio.

 “Me hicieron los estudios y era compatible, así que se programó la operación que fue el 17 de junio. A Pía la intervinieron en el Garrahan y a mí en el Hospital Del Cruce”, contó el hombre a TN.

Esa fue la primera vez que estuvieron separados desde que Pía nació: “Fueron dos operaciones bastante largas. Con ella se quedó mi hermana y yo estuve dos días incomunicado después de que me operaron. Una vez que me sacaron los puntos quise correr hasta el Garrahan a cuidarla”.

 Sobre los tiempos de recuperación, Carlos indicó que “Pensaba que iban a ser tres meses internados, pero por la evolución de Pía los médicos decidieron que nos fuéramos antes”. Ahora siguen en Buenos Aires por un tiempo para los controles de la pequeña. Sin embargo, el deseo de Carlos es volver a su localidad cuando la pequeña ya este dada de alta definitivamente. 

 “Decidí quedarme en Ranchos, mi pueblo, en una casita que construí cuando trabajaba en la construcción. Cuando nació, Pía pesó un kilo cuatrocientos. Era muy chiquitita pero la peleó siempre. A medida que fue creciendo y fue mejorando, aprendió un montón de cosas”, explicó.