La pavimentación de la ruta 260 en su trayecto desde Lago Blanco hacia el límite con Chile, en un tramo de 107 kilómetros, es una obra largamente esperada por la zona sur de Chubut y en particular por el ámbito de Comodoro Rivadavia, ya que desde los años 90 se comenzó a proyectar la unión del Puerto de esta ciudad con el ubicado en la región de Aysén, Puerto Chacabuco. Aquí 3 claves de por qué puede ser importante para potenciar la actividad económica y productiva de la región.

1) La menor distancia por tierra entre los dos océanos. El trayecto, de 533 kilómetros entre ambas terminales marítimas, se transforma en el menor recorrido terrestre para unificar salidas alternativas hacia el océano Pacífico y el Atlántico. Esto puede ser provechoso para la necesidad de la región sur chilena de trasladar productos de exportación hacia mercados europeos que resultarían menos costosos saliendo directamente por el Atlántico, en lugar de hacerlo como hasta hoy desde el Pacífico, para atravesar el Estrecho de Magallanes, al sur o por canal de Panamá, como las principales vías marítimas para salvar ese trayecto. 

La región sur de Chile tiene necesidad de llegar con sus productos a mercados como Brasil, los países europeos o la costa este de Estados Unidos, con un impacto positivo en la región por el mayor movimiento de cargas al puerto de Comodoro Rivadavia, en lo que refiere a contenedores, trabajos de estiba, demanda de combustibles e insumos generales, etc.

El transporte de cargas también se vería favorecido en sentido inverso, es decir desde Chubut o la Patagonia sur para buscar la salida hacia el océano Pacífico, para llegar a mercados asiáticos o a la costa oeste de Estados Unidos. De ese modo, al tratarse de un recorrido por tierra de pocos kilómetros, se abaratan costos de transporte y logística que pueden comenzar a generar una demanda hoy no existente en la región. 

2) Posibilidad de reactivar la zona franca. En Comodoro Rivadavia hay 70 hectáreas reservadas para emplazar un territorio aduanero especial, libre de aranceles para el almacenamiento transitorio de cargas. Si bien una parte funciona en el recinto portuario, la proyección al integrarse con el Corredor Bioceánico, tal como fue diseñado en los años 90, apunta a aprovechar esa herramienta que podría potenciar el movimiento de cargas y consolidar a la región como un polo logístico de alcance internacional, complementándose también con el recinto que ya está establecido en Caleta Olivia. 

3) Consolidación de cargas para atraer líneas regulares de buques. Aunque en una primera etapa la obra favorecerá más al lado chileno que argentino, porque Puerto Chacabuco cuenta desde hace tiempo con importantes volúmenes de cargas hacia mercados vinculados al Atlántico, las puertas se abren también en el sentido inverso, es decir desde el golfo San Jorge hacia el Pacífico. El administrador del puerto de Comodoro Rivadavia, Favio Cambareri, consideró que esto dependerá de las gestiones que ya se están realizando con empresas navieras de alcance internacional, al tiempo que razonó que “para que exista una línea naviera regular, debe haber un movimiento de cargas importante que justifique el ingreso de buques internacionales”, por lo que indicó que también se trabaja en ese objetivo con empresas de logística.

Al mismo tiempo, ponderó el trabajo que podría generarse con el transporte terrestre desde Comodoro hacia Puerto Chacabuco. El administrador también valoró el reimpulso a este proyecto, que fue parte de lo que se planteaba en los años 90, cuando se hizo la ampliación del puerto de Comodoro Rivadavia. 

“Hoy el gobierno de Chubut ha puesto nuevamente este tema en agenda y creemos que puede significar la creación de muchas fuentes de trabajo, como una de las alternativas económicas para la región”, enfatizó. En ese marco también destacó las obras que se prevén en el recinto portuario, como la realización del dragado (lo que permitirá el ingreso de buques de gran porte, por la necesidad de mayor calado o profundidad para su ingreso) y la ampliación de la plazoleta fiscal.